La televisión de aquellos veranos

Verano Azul, una de las series míticas que más se han repuesto en la historia de la televisión. /
Verano Azul, una de las series míticas que más se han repuesto en la historia de la televisión.

A lo largo de las últimas décadas los hábitos de consumo audiovisuales han ido cambiando gracias a una mayor oferta

ALEJANDRO DÍAZ

Hubo un tiempo en el que en España solo existía un canal. Ya por entonces la programación cambiaba en verano. En la década de los años setenta y motivado fundamentalmente por las vacaciones de sus profesionales, el canal público que emitía desde el Pirulí, desde el que el compositor Víctor Manuel vislumbraba un país confundido y feliz de perfil que andaba buscando cómo quería ser, los veranos televisivos eran ya diferentes. «La franja más importante en esta etapa ha sido siempre la de mediodía y sobremesa, que se cubría con seriales», explica el profesor de Periodismo de la Universidad de Málaga Juan Francisco Gutiérrez.

Ya en la década de los ochenta, fue precisamente una apuesta veraniega la que dio a conocer a muchos nombres propios de la historia de la televisión española. Con la llegada de 'La Tarde' comenzaron a ponerse de moda los magazines. Dicho programa comenzó sus emisiones en el verano de 1983 bajo el título de 'La tarde de verano', con la pretensión de cubrir el horario vespertino durante los meses de julio, agosto y septiembre. Sin embargo, fue tal la aceptación que tuvo entre los espectadores que los directivos de la cadena decidieron mantenerlo en pantalla al inicio de la nueva temporada.

El programa de 'La Tarde' fue pionero en los magazines de la televisión española

Pepe Navarro, María Teresa Campos o Andrés Aberasturi fueron algunos de los presentadores de este magazine pionero. Los ochenta fue también la época de programas como 'La Bola de Cristal', programa icónico de la época, y de tantos otros que fueron llevando la modernidad a un modelo televisivo que cambió radicalmente con la irrupción de las televisiones privadas a comienzo de la década de los años noventa.

Los seriales veraniegos como 'El gran hombre americano', 'La fuga de Logan' o 'Falcon Crest' dieron un paso más con la llegada de los nuevos canales. Seguía siendo el formato más consumido y lo más característico de la televisión veraniega de la década de los noventa, aunque por este periodo comenzaron a vislumbrarse nuevas apuestas.

'Bola de Dragón' y Pippi Calzaslargas. Además, los concursos y programas de variedades triunfaban en los noventa.

Uno de los mayores hitos de la historia de la televisión se dio precisamente en 1992, con la cobertura de las Olimpiadas que se celebraron en Barcelona. Y solo dos años antes TVE emitió en directo el concierto de una de las giras más exitosas de Madona. El 'Blond Ambition Tour' llegó a Barcelona el 1 de Agosto de 1990. El 'show' fue retransmitido en directo de manera internacional y fue locutado por Constantino Romero.

Aunque los mediodías continuaban siendo las franjas de audiencia más codiciadas, los noventa fue una década en la que se pusieron de moda algunos magazines nocturnos, con actuaciones en directo, como 'Desde Palma con amor', programa de variedades en el que se combinaban actuaciones musicales con humor, concursos y desfiles de modelos, sobre un escenario al aire libre en el muelle de Poniente de la bahía de la ciudad de Palma de Mallorca.

Sin embargo, estos programas, cuyos costes de producción eran elevados, fueron desapareciendo progresivamente con la crisis de los noventa. Las televisiones volvieron a apostar por las reposiciones de seriales a mediodía y dejar la noche para nuevos programas de bajo coste y corto recorrido. Las mañanas, no obstante, eran para los niños. «En verano hay menor audiencia televisiva por las vacaciones y los cambios de rutinas; sin embargo, los niños pasan más tiempo delante del televisor», explica Gutiérrez.

Es por ello que durante las mañanas de verano se prodigaban los programas infantiles en los que se emitía algunas de las series que son clásicos de varias generaciones, como 'Bola de Dragón' u 'Oliver y Benji'.

Estas dinámicas se mantienen en la actualidad, a pesar de la llegada de nuevas plataformas digitales. «Hay que pensar que todavía existe un número importante de personas que no consume o no tiene acceso a estas plataformas», advierte Guitérrez, quien añade:«Ese público es el que elige lo que triunfa y lo que fracasa en las apuestas de verano de las teles tradicionales».

Las galas veraniegas de los noventa dieron paso a formatos más económicos

Por otro lado, el mundo no se para en verano. La actualidad continúa y siempre hay grandes despliegues informativos. «Se vivió el verano pasado con los atentados de Barcelona o en los noventa con la Guerra de los Balcanes», expone Gutiérrrez. «Por lo demás, a nivel informativo las televisiones ya mantienen las estructuras del resto del año con sustitutos y algún cambio de plató para hacer obras de cara a la nueva temporada», sentencia Gutiérrez.

Y a pesar de que existe un público tradicional, la llegada de las grandes plataformas digitales ha impuesto nuevos modelos de consumo. A HBO no le tembló el pulso el año pasado cuando decidió estrenar la temporada de Juego de Tronos en pleno verano, algo que sería impensable hace unos años en cualquier televisión que tuviese un formato de éxito consolidado como es el caso. El 'invierno' de la serie llegó en pleno mes de julio a España.

La estampa familiar de reunirse en torno al televisor comienza a distorsionarse. Las maratones de capítulos de series y la diversificación de la oferta ha dado paso a otra realidad. Aunque hay cosas que nunca cambien, como las siestas estivales con el runrún de fondo del Tour de Francia.

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