Superioridad amoral

ROSA BELMONTE

La aparición estelar de Miren Ibarguren en 'Arde Madrid' está provocada por unas bragas. Su marido, el gitano Vargas, le había pedido a Manolo (Paco León) que le consiguiera unas usadas de Ava Gardner. Ella las encuentra, claro. Eso hace que llegue a la comunión de su hija como John Goodman a la Casa Blanca cuando va a sustituir al presidente en 'El ala oeste'. La entrada de Miren es mejor, con farruquitos escoltándola y las melenas al viento. En 'Cuatro Weddigns', nuevo reality de Cuatro, también salen bragas. Que las vemos, vaya, que llevar suponemos que llevan todas si siguen el sabio consejo de Cecilia Roth (hagas lo que hagas, etcétera). El programa consiste en enseñar cuatro bodas y en que las otras tres novias valoren. Cuatro categorías para puntuar: localización, vestido, banquete y (atención, palabro), evento general. Aparte de los puntos, van haciendo comentarios. A veces son cariñosos, pero la mayoría son brujeriles.

Voy a las bragas. En una de las bodas (la ganadora), a la novia se le cortan y sacan las bragas que lleva puestas (y al novio, los calzoncillos). Se hacen trocitos y se pasan por las mesas pidiendo dinero. Si creían que lo de la corbata es un horror... Y luego pretenden hacérselo a la más remilgada.

Dos bodas son civiles, dos religiosas. La religiosas tienen de novios a un guardia civil y a un gitano. Mi querida España. La del gitano y la paya era absolutamente normal (con 500 invitados). Lo más raro, el cura, que hablaba como Ángel Garó en uno de sus personajes. Una iglesia como tantas otras. Y dice Vanessa (de Barcelona pero con acento de Despeñaperros para abajo): «Yo veo mucho santo aquí. Se me pone la piel de gallina porque no es mi estilo». La misma boda les parece a las otras muy «de postín», «de alto standing», donde hay que estar «guardando el saber estar». Cuando el camarero llega con la carne les suelta: «El solomillo, chicas». Ninguna sorpresa. Ya sabemos de qué va esto: cuatro catetas dándoselas de finas o de ácratas. Y el espectador riéndose de ellas con la superioridad amoral que le dan estos chiringuitos televisivos.