SATÁNICOS Y AFICIONADOS

ROSA BELMONTE

El Templo Satánico había demandado a Warner Bros y Netflix por el uso de Bafomet, una de sus deidades. Sale en 'El mundo oculto de Sabrina', nueva versión de 'Sabrina, cosas de brujas' (ya sin el doblaje loco). Han llegado a un acuerdo y la serie pondrá en los créditos que han copiado ese elemento. El resto del acuerdo no se conoce. El Templo Satánico había pedido 50 millones de dólares y se ha quejado de que los medios sobredimensionaran el asunto. Hombre, os llamáis El Templo Satánico. Y hasta la Iglesia de Satán fundada por Anton LaVey, aquella en la que estuvo Jayne Mansfield, se ha puesto del lado de la serie, asegurando que no se trata de una copia sino que la ficción ha utilizado la imaginería de dominio público (a partir de un diseño del ocultista Eliphas Lévi en el siglo XIX). Los de El Templo de Satán son unos recién llegados (la fundación es de 2013), pero han tenido la suerte de dar con una poderosa organización, Netflix, que no querrá problemas.

Con razón o sin ella, se han quitado el muerto de encima. Hace muchos años fue Warner Bros, la ahora codemandada, quien se sintió copiada. Chiflados ha habido siempre. La Warner había hecho 'Casablanca' en 1942 y cuando los hermanos Marx hicieron 'Una noche en Casablanca' (1946), el estudio los amenazó con acciones legales, aunque luego se les pasó. Quizá después de tratar con Groucho, que les mandó una carta diciendo que no tenía ni idea de que la ciudad de Casablanca perteneciera a Warner Brothers: «Parece ser que en 1471, Ferdinand Balboa Warner, su tatara tatara abuelo, al buscarle una salida a la ciudad de Burbank, se tropezó con las costas de África y, levantando su bastón (que más tarde cambió por un centenar de acciones en bolsa), la denominó Casablanca». Había más. «Aun cuando pensaran en la reposición de su película, estoy seguro de que el aficionado medio al cine aprendería oportunamente a distinguir entre Ingrid Bergman y Harpo».

Yo no contaría tanto con el discernimiento del aficionado medio. Álex de la Iglesia tiene como avatar en Twitter una foto de Harpo y hay quien cree que es él.

 

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