'Runaways': Emociones y alienígenas

Los protagonistas de esta serie adolescente que puede verse en HBO./SUR
Los protagonistas de esta serie adolescente que puede verse en HBO. / SUR

La segunda temporada de esta serie sigue explorando la ruptura emocional entre padres e hijos al tiempo que introduce nuevos desafíos

MIGUEL ÁNGEL OESTE

Hay varias series de tendencia adolescente y superheroica que hablan de las dificultades de los jóvenes en la actualidad. Títulos como 'Capa y Puñal', 'Titans' y esta 'Runaways', entre otras, que en gran medida equilibran (o lo intentan) el campo heroico y los dramas personales.

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Si durante toda la primera temporada de 'Runaways', la serie de HULU, que puede verse en HBO, creada por Josh Schwartz y Stephanie Savage a partir de los cómics homónimos ideados por Brian K. Vaughan y Adrian Alphona, se establecían las líneas de fuerza entre padres e hijos tras la revelación de que los primeros eran una organización criminal denominada Orgullo, y la posterior huida de los jóvenes al final de dicha temporada tras el descubrimiento de que sus padres eran unos asesinos, en esta nueva entrega la brecha sentimental entre progenitores y descendientes se agranda, pero a la vez se establecen dinámicas dramáticas nuevas.

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Los seis protagonistas que huyen de sus padres –Alex (Rhenzy Feliz), el afroamericano nerd y freak; Gert (Ariela Barer), la feminista y activista social; Nico (Lyrica Okano), la oriental oscura y gótica; Molly (Allegra Acosta), la hispana fuerte que perdió a sus padres y vive adoptada por la familia de Gert; y los caucásicos Chase (Gregg Sulkin), el deportista fuerte, y Karolina (Virginia Gardner), la rubia guapa y perfecta– se verán impulsados a sobrevivir en la calle hasta que encuentran un refugio. Pero su estatus ideal de niños bien y pudientes se enfrenta con la dura realidad de buscarse la vida para simplemente comer. A la vez se preguntan que si sus padres son unos monstruos, ellos, como descendientes, acabarán también siéndolo. El otro tema es la dinámica de secretos y dependencia que se crea entre los seis y sus vínculos afectivos con los padres. Estos argumentos están expuestos con mayor o menor efectividad, aunque sin profundizar demasiado.

Escena de la segunda temporada.
Escena de la segunda temporada. / SUR
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El enfrentamiento con los padres se vehicula por medio de la trama de alienígenas representada por Jonah (Julian McMahon), que se revelará en nuevas perspectivas a partir del ecuador de la serie, y también en otras subtramas vinculadas por ejemplo a la Iglesia de Gibborim. Si bien la narración de esta nueva temporada sigue siendo ágil, se pierden aspectos estéticos y visuales que estaban más trabajados en la anterior, potenciando en ocasiones secuencias dialogadas y de acción que no siempre terminan de funcionar. Quizá, esta segunda temporada, que cuenta con trece episodios en vez de diez, resulta estructuralmente más desequilibrada. Porque a su vez se puede decir que tiene como dos partes. Una hasta el capítulo siete, en el que sucede algo que resituará el estatus de la serie aunque en realidad forma parte de lo mismo. Es cierto que a partir del episodio ocho la serie cobra un nuevo vuelo, más centrada en la acción y menos en los círculos concéntricos de las relaciones entre los jóvenes que se muestran de manera demasiado explícita. Ahora bien, las relaciones que se entablan entre ellos siguen funcionando mejor que la de los adultos, más básicas y melodramáticas en la funcionalidad narrativa.

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'Runaways' tiene buenos momentos y plantea situaciones acordes a estos adolescentes fugados. El mismo comienzo tiene arrojo en cuanto estos jóvenes, que lo han tenido todo, ahora no tienen nada y no saben cómo conseguir comida. La llegada de otro joven aumentará el contraste en este sentido. Esto hace que entre los seis se generen tensiones y discusiones, temores y que se oculten cosas. Pero esta línea de acción se termina pronto y está desarrollada con más de un titubeo. Gert, sus problemas con la medicación y con Chase, es de lo más perfilado de la serie. No tanto como la relación entre las dos chicas, Nico y Karolina. Molly crece, y su fiesta quinceañera refleja muchos de los claroscuros del paso a la madurez, mientras Alex busca y encuentra fuera una relación que él mismo parece estropear. Y así, entre las disputas entre permanecer juntos y ser una familia/grupo, o por el contrario, seguir los dictados de creer en los padres se debaten los protagonistas.

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Desde esta óptica, esta ficción se preocupa por exponer la educación sentimental y los inevitables ritos de iniciación de los adolescentes con una perspectiva contemporánea en el tratamiento de problemáticas de hoy. Esto es de agradecer. No se puede dudar de que la serie es entretenida porque hay efectivos cliffhanger, el mayor de todos el del final del último episodio, lo que advierte una tercera temporada. Seguramente más centrada en el tema alienígena, ya que hay varios personajes poseídos por extraterrestres.

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En esta continuación las líneas de acción más superheroicas están más asumidas, pero donde de verdad la serie resulta eficaz es en las dudas adolescentes en relación con la conversión en sus padres, con las mentiras e irresponsabilidad de estos respecto a sus hijos y con los modos de ver/enfrentar la vida. Esas manifestaciones físicas funcionan como metáfora de los anhelos y miedos de los jóvenes a los cambios, la sexualidad, como a lo que realmente son o quieren ser en el inevitable paso de la juventud a la adultez. Todo esto funciona bien, a pesar de que algunas tramas o acciones se desarrollen de un modo superficial y hasta precipitado, como cuando van al instituto a robar el ordenador u otras secuencias blancas y poco verosímiles.

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En cualquier caso, 'Runaways' –cuyas dos temporadas están disponibles en HBO– mantiene interés y funciona como propuesta adolescente que amplía el inevitable choque entre padres e hijos y cómo las emociones y afectos se enfrentan a la irremediable verdad: los padres no son perfectos, pero si son algo peor, ¿qué?

La serie, en dos cómics

'Runaways', de Brian K. Vaughan y Adrian Alphona

Los inicios. Este fue el comienzo, seis adolescentes adinerados que se conocen desde siempre, que un día descubren que sus padres son supervillanos, conocidos como El Orgullo, un grupo que rinde homenaje a los Gibborim, unas deidades a las que los padres de los protagonistas ofrecen seres humanos. Los creadores exploraron el género de superhéroes desde una perspectiva más afectiva a través de una narración que se sale de los estrictos contornos del género. Un cómic dinámico, fresco, que incide en las relaciones y en los problemas de los jóvenes en su paso a la madurez. Esta primera etapa tuvo 18 números y la última edición está disponible en Colección Extrasuperhéroes.

La versión de Rainbow Powell y Kris Anka

Dinamismo. A pesar de que este grupo de jóvenes ha pasado por varios equipos creativos después de sus creadores, incluidos los de Joss Whedon –creador de Buffy, cazavampiros, y Michael Ryan–, el equipo actual ha sabido captar la esencia del original y reinventarlos en uno de los cómics actuales más carismáticos y dinámicos que pueden leerse. La limpieza del trazo de Anka y la capacidad literaria de Powell hacen que los Runaways recobren la fuerza y el vigor de sus primeras historias. Un cómic delicioso que está disponible en Marvel HC.