«Reírse de uno mismo es el humor más sano»

El presentador, guionista y actor Ángel Martín. :: R. C./
El presentador, guionista y actor Ángel Martín. :: R. C.

Ángel Martín presenta esta noche 'Dar cera, pulir #0' en Movistar, donde despliega su humor más irreverente. «Si vas a bromear sobre otros, antes te tienes que destrozar a ti mismo»

JULIÁN ALÍA

De regreso al plató donde debutó como presentador, el cómico y guionista Ángel Martín (Barcelona, 41 años) ha vuelto a tele para 'hacer amigos'. Acompañado una vez más por Patricia Conde, como en 'Sé lo que hicisteis' y 'WifiLeaks', el catalán, que también pasó por 'Órbita Laika', ha desempolvado su humor mordaz para la pequeña pantalla con 'Dar cera, pulir #0' ( 22 h. Movistar), donde no tiene piedad de los contenidos de la plataforma ni de sus jefes. - ¿Cómo ha sido esta vuelta a los orígenes?

- Es supercurioso, porque aquí

empezó la aventura de 'Sé lo que hicisteis' y eso es muy guay. - ¿Qué pensó al recibir la propuesta? - 'No sabéis lo que estáis diciendo'. Te vienen todos los miedos, y lo primero que piensas es: '¿Quieres de verdad, o estás jugando a fingir que quieres hacerlo?'. Ese era el miedo más interesante. Escribí el piloto pensando en si iba a ser de verdad o no, y es lo que se ha podido ver. En el momento en el que confirmas que no hay miedo con darle una hostia a 'Zapeando', con hacer bromas con Mercedes Milá jugando con su mierda o con meterte con 'Fama' porque

hay un niño que te recuerda a un mono... es cuando dices: 'Vale, juguemos a esto'.

- Y ahora sin estar en directo...

- Me da un poco de rabia el hecho de tener que ir trabajando sin tener la respuesta inmediata, porque eso te permite subir la apuesta, bajarla, estar un poco más en contacto con lo que está pasando. Ahora trabajamos con nuestra propia intuición y viendo la reacción en plató, aunque me apetece mucho trabajar también con la de fuera, en redes sociales. Pero todavía estoy aprendiendo, porque vengo de una escuela que era el directo y el teatro, de lo inmediato, donde tienes al público ahí.

- Antes analizaba lo que había ocurrido el día anterior, ¿cómo ha sido tener que tirar de

hemeroteca?

- Aquí me limito al guion de plató, a hacer los 'sketches' y a poner la cara. En 'Sé lo que hicisteis' sabías de lo que tenías que hablar y con lo que tenías que trabajar, y yo creo que aquí se va a llegar a ese punto, en el que estés viendo 'La Resistencia', 'Fama', o 'Scott y Milá', y sepas que ese momento concreto va a ser el escogido para 'Dar cera, pulir #0'. Ahora estamos

empezando, y el trabajo de búsqueda es más complicado, pero el abanico es muy grande. - ¿Le resulta fácil reírse de sí mismo?

- Me parece el humor más sencillo y el más sano; el más protector. Si haces un programa donde vas a bromear sobre otros, lo primero que tienes que hacer es destrozarte a ti mismo. Tienes que hacerte indestructible. Si alguien te dice que te estás quedando calvo, tú le dices que suba la apuesta, porque eso ya lo has dicho tú. Es indispensable autodestruirse. Somos

muy de darnos cera aunque no haya motivo.

El mundo del corazón

- ¿Echa de menos hablar del mundo del corazón?

- La verdad es que no. Dar cera a algunos personajes te obliga a verlos, y es un poco más sano el no tener que conectar con ellos. Además, ese mundo ha cambiado mucho desde que empezó 'Sé lo que hicisteis'. Entonces era extremadamente cruel con gente que no quería pertenecer a ese mundo, pero ahora se autodestruyen entre ellos, y eso les convierte en intocables. Ni siquiera sé quién es ahora el tótem del mundo del corazón, pero imagino que serán los mismos. Al final, los concursantes de los 'realities' son los mismos colaboradores de 'Sálvame', que luego los invitan a no sé qué. Es como si hubieses cogido a todos los lobos y los hubieras metido en una jaula a que se maten entre ellos: el trabajo está hecho.

- ¿Es más complicado hacer humor ahora?

- Vivimos en un momento falso. Se monta ruido alrededor de cosas que no deberían generar tanto. Uno de los problemas es que se hace mucho caso a la gente que se ofende, y muy poco a la que no. El ser humano tiende por naturaleza a hablar mucho de lo que no le gusta y le molesta, y menos de las cosas que le divierten. En los últimos años ha habido una revolución tecnológica que nos ha llevado a un ritmo incorrecto para muchas cosas: a no leer las cosas, a no entender el contexto, a no entender el significado de la ironía... Es superdelicado en ese sentido, pero lo es para quien no lo entiende. Si yo hago una broma, y tú no la entiendes y la compartes como que no es una broma, el problema no lo tengo yo, lo tienes tú que eres idiota. Se aprende de pequeñito y en el cole. De mayor ya tienes que saber que los artículos se leen, que los titulares son para que la gente haga clic, y que las bromas son bromas.