LA RECONVERSIÓN DEL AMIGUETE

ÓSCAR BELATEGUI

Berlanga sancionó que 'Torrente, el brazo tonto de la ley' contiene un gag que define a la perfección el carácter español: acodado en la barra del bar, el protagonista se hurga los dientes con un palillo... que vuelve a dejar en el palillero. Santiago Segura ganó hace más de veinte años el Goya al mejor director novel por la primera entrega de las andanzas de un personaje que concentraba lo peor de nuestras esencias. Ante José Luis Torrente solo cabían dos posturas: considerar que el personaje nos envilece porque refleja la España casposa y corrupta en la que vivimos o apreciar su función catártica. El peligro de que la parodia fuese vista como una apología no desapareció en las sucesivas entregas, y Segura quedó condenado a que algún taxista le felicitara porque este país necesita más tipos como Torrente.

El director de Carabanchel es el primero en saber que en estos tiempos de corrección política y censura de las redes ya no tiene cabida su entrañable criatura. Ninguno de sus otros trabajos como actor ha disfrutado ni remotamente del mismo éxito. Su reconversión en director de comedias familiares y figura televisiva omnipresente la ha acometido con el mismo espíritu de trabajo y jeta que cuando acudía a los concursos a principios de los 90 para financiarse sus cortometrajes. Antes de ganar su primer Goya por 'Perturbado', envió una carta a los miembros de la Academia pidiéndoles el voto. Decía que no hacía falta que vieran el corto, que no lo hicieran por él, sino por su abuela, mayor y muy enferma, que tenía la ilusión de ver a su nieto en televisión.

En Santiago Segura conviven así el cinéfilo ilustrado y el vendedor de feria; el admirador del editor de 'Playboy', Hugh Hefner (le crujieron en Twitter por homenajearle en su muerte), y el 'showman' capaz de todo por hacerse con el favor del público, ya sea aparecer en la gala Starlite en Marbella o poner la voz en 'Viaje al centro de la tele', repaso nostálgico al inabarcable archivo de Televisión Española. Aquel 'freak' fascinado por el gore y lo lúbrico ha llevado a los cines a más de un millón de espectadores con 'Padre no hay más que uno', un ejercicio de humor blanco que pone al día 'La gran familia' y en el que actúan sus dos hijas. El amiguete ha enterrado, de momento, a Torrente.