«No quiero vivir en un mundo sin comedia»

«No quiero vivir en un mundo sin comedia»

Victoria Martín presenta y dirige 'Problemas del primer mundo', que se estrena mañana en Atresplayer. «Si es gracioso, se puede bromear de todo», dice la cómica

JULIÁN ALÍA

Problemas del primer mundo', el «hijo» de Victoria Martín (Madrid, 30 años) y Nacho Pérez-Pardo, que conforman el dúo cómico 'Living Postureo', nace mañana. El programa mantiene el humor atrevido y provocativo que caracteriza a sus creadores, y se emite cada domingo, tanto en el soporte digital de Atresplayer, como en radio (Europa FM). Después, los viernes, Neox ofrecerá un episodio especial del formato, que, en principio, consta de seis entregas, «donde no hay ningún tipo de censura», dice su directora y presentadora, que también es guionista de 'La Resistencia' y colaboradora de 'Las que faltaban' (ambas en Movistar).

- ¿Qué es 'Problemas del primer mundo'?

«A mucha gente le gusta enfadarse y está deseando hacerlo, me parece agotador»

- Este formato es como nuestro hijo. Es un programa con un tipo de humor que no es blanco. Yo creo que siempre es mayor todavía la apuesta cuando hablamos de temas de comedia que no son 'mainstream' (mayoritarios). Estamos muy agradecidos de que Atresmedia haya apostado y confiado en nosotros teniendo en cuenta que son tiempos duros para la comedia y la censura.

- ¿Cómo surgió?

- Lo hablamos hace muchísimo con Flooxer (la marca joven de Atresmedia). Queríamos hacer un programa que tuviese vídeos, 'sketches', contar con cómicos que nos gustaban y que a lo mejor no están tanto en los medios... Y nos han permitido hacerlo, y eso es superguay.

- Entonces, ¿les han permitido mantener su estilo?

- Claro. No hemos tenido que pasar por el aro. Al final, el humor que hacemos nosotros es el que es, y Atresmedia ha apostado por ello. No nos ha hecho cambiar nuestra perspectiva de ver la comedia. Eso es algo maravilloso, porque no se suele dar. No hay censura.

- ¿Ni siquiera autocensura por tratarse de una cadena de televisión?

- Para nada. La apuesta es que fuésemos nosotros. No tendría sentido hacerlo de otro modo. Si no, yo creo que no hubiesen contado con nosotros. No ha habido ningún tipo de censura.

- ¿Qué temas trata?

- Hay uno sobre animales. En él, evidentemente, lo que hacemos es una crítica al abandono, pero nos gusta reírnos de todos esos temas que están ahí, que parecen superimportantes y que realmente no lo son, como que se te acabe la batería del móvil, o el concepto de la belleza por parte de los 'influencers', que venden una imagen completamente distorsionada y absurda de cómo tenemos que ser las mujeres... Eso me parece muchísimo peor que hacer un chiste. Es mucho más tóxico ese tipo de 'influencers' que los que nos dedicamos a hacer comedia.

- ¿Ya tienen apuntados los chistes o programas en los que les van a caer los palos?

- Sí, sí, sí. Lo tenemos clarísimo. Hay chistes que sabemos que pueden liarla en redes o que va a haber alguien que se ofenda, pero es que ya nos ha pasado. A mí ya me han llamado de todo en internet y no me pueden decir más cosas. Me da igual. Habrá gente que se lo pueda tomar mal, pero será gente que no va a ver el programa, así que no me parece algo conflictivo.

- ¿Cómo viven esa situación?

- Ahora todo tiene que ser perfecto, y se valora más eso que otras cosas. Parece que está todo fiscalizado, hay gente que te dice de lo que puedes hablar y de lo que no, y este programa es como una reivindicación de que puedes hablar de lo que quieras mientras haya chiste en ello. Si es suficientemente gracioso, se puede bromear de todo. Es superimportante que podamos reírnos de nosotros mismos. Si se acaba la comedia, es un mundo en el que no quiero vivir.

- ¿Hay confusión entre realidad y ficción o la gente quiere enfadarse?

- Yo creo que a mucha gente le gusta enfadarse y está deseando hacerlo. Me parece agotador. Pero también mucha no entiende que cuando estás haciendo un monólogo o un vídeo forma parte de la ficción. Es como si piensan que, como soy Chica Fitness (uno de sus personajes), voy vestida de compresa por Madrid, como en alguno de mis vídeos. No tiene sentido. Las redes sociales han hecho que personas que no tenían ningún tipo de potestad puedan conseguir que echen a gente de sus trabajos. De todas formas, creo que hay esperanza. No hay que parar de hacer comedia. No hay que doblegarse ante unos pocos. Realmente, no son tantos. De hecho, yo no conozco a ninguno.