QUEDA UN CAPÍTULO

MIKEL LABASTIDA

En una semana despedimos 'Juego de Tronos'. Mientras tanto nos quedamos con el último episodio que tiene a sus seguidores conmocionados. Los hay a favor y en contra. Es imposible contentar a todos. También los hay que aún no han visto el quinto capítulo por lo que no deberían seguir leyendo este artículo lleno de espoilers. Vamos allá. En esta entrega, dos han sido los objetivos de 'Juego de Tronos', decir adiós a algunas primeras figuras y desmontar a su heroína. Los espectadores fuimos testigos de cómo Khaleesi descendía a los infiernos, del modo en que se transformaba en la más cruel de cuantos han pasado por los Siete Reinos. No ha tenido piedad la serie con ella ni con los espectadores, que han sido testigos de las consecuencias de la furia, de la soberbia y del ansia de venganza. Nadie está libre de los efectos del poder, Daenerys tampoco. Aunque muchos creíamos que sí. En esto la ficción ha sido implacable. Todo hubiese sido más redondo si se hubiese tomado su tiempo para narrar esta deriva, pero hace tiempo que la producción de HBO va acelerada y narrando sus argumentos con brocha gorda. La verdadera identidad de Jon (unido a las recientes bajas de Jorah, Missandei y Rhaegal) ha terminado de desestabilizar a Daenerys. No es una justificación, es la realidad. Se ha dado cuenta de que no despierta pasiones en Poniente, cosa que él sí. Ha tratado de ofrecer amor y no le ha servido de nada, así que no le quedó más remedio que ofrecer miedo. No es que esta postura pueda pillarnos por sorpresa. El personaje ya había dado muestras anteriores de lo que era capaz, lo que ocurre es que en comparación con las acciones de otros protagonistas siempre salía ganando. Hasta llegar a este punto y quedar al descubierto. Khaleesi no tuvo piedad y arrasó literalmente con todo en Desembarco del Rey.

La serie se deshizo además de algunas piezas que han sido claves en el tablero durante estos últimos ocho años, como Varys (fue pillado en un renuncio y casi ni lo vimos venir) o de los hermanos Lannister, que terminaron cayendo juntos en una despedida a la que le faltó épica. Resta una batalla final. Nos queda saber en qué bando estará cada uno.