Cómo perder las elecciones y ganar el poder

Los protagonistas de la serie danesa 'Borgen'. /RC
Los protagonistas de la serie danesa 'Borgen'. / RC

Series como 'Borgen' demuestran que una derrota en las urnas no significa siempre el fin de una candidatura política

MIKEL LABASTIDA

Todo el mundo sabe que 'Borgen' es el término coloquial con el que se conoce al Palacio de Christiansborg, sede de los tres poderes del estado y oficina del primer ministro de Dinamarca. Y esta dato es célebre gracias a la serie que entre 2010 y 2013 se emitió por el canal público danés DR1. No hay un político al que se le pregunte que no la ponga como referente. Y de hecho es bastante habitual que se cite en equipos de gobierno. Destaca porque no roza el idealismo de 'El ala oeste de la Casa Blanca' ni la ciencia ficción de 'House of cards'.

En el primer episodio, Birgitte Nyborg, que es la líder del Partido Moderado, se convierte contra pronóstico en la primera mujer en alcanzar el cargo de primera ministra de Dinamarca y, sin embargo, su formación no era la que había ganado las elecciones. Por eso a los partidos que pierdan hoy tal vez no haya que considerarlos vencidos. En un panorama tan dividido es complicado saber el papel que va a jugar cada propuesta política. Todo desemboca en este inesperado desenlace en la serie después de que al presidente de Dinamarca se le descubra un gasto injustificado en las cuentas oficiales y eso le haga perder la mayoría. Los que salen ganando son los partidos minoritarios, tanto que Nyborg logra encabezar un Gobierno de coalición con los Verdes y los Laboristas pese a tener estos últimos más escaños.

A lo largo de la serie la vamos a ver convocar nuevas elecciones y perderlas y tomarse con deportividad esta circunstancia, algo en lo que deberían reflejarse los candidatos que hoy se enfrentan a las urnas. No es la única lección que arroja esta serie, que también muestra lo amargo del oficio cuando la protagonista ha de dejar de lado sus ideales para sacar adelante leyes.

«Me encantaría que tuviésemos nuestra 'Borgen' o nuestra 'House of Cards' versión española, que muestre en profundidad las distintas dimensiones del poder político. Imagínate una serie que mostrase el proceso de negociación de los Pactos de la Moncloa o cómo se toman decisiones desde el equipo del candidato en una 'war room' durante la campaña electoral. Creo que la idea daría bastante juego», explica Pedro Nicolás, uno de los integrantes de Cámara Cívica, un espacio de internet creado para acercar el conocimiento de la política y la sociedad a la mayoría de la ciudadanía a través de la divulgación, la educación y la comunicación.

«Con las series americanas podemos aprender muchas cuestiones universales de la política, pero principalmente aprendemos sobre la política estadounidense, que es bastante diferente a la nuestra en cuanto a elección de representantes, procesos de toma de decisiones, mecanismos de rendición de cuentas, etc.», indica cuando se le pregunta si deben nuestros líderes echar un vistazo a los títulos de esta temática (en los que es habitual encontrar sus reacciones cuando ganan o pierden comicios).

«En general el reflejo de la política en series es tan diverso como nuestra propia percepción sobre la misma. Sin embargo hay que reconocer que la visión descarnada del poder y de cómo se gestiona el poder es la versión dominante. Digamos que hay más presencia de series como 'House of Cards' o 'Scandal', centradas en la parte menos glamurosa de la política (fontanería, propaganda, gestión de crisis...), que otras como 'El Ala Oeste de la Casa Blanca', que idealizan mucho más la labor de un gabinete», aclara Nicolás.

Traiciones y alianzas

No solo de producciones americanas vive el audiovisual dedicado a la política. También hay ejemplos nórdicos -como 'Borgen'- o franceses. Entre estos últimos destaca 'Baron Noir', que se emitió en 2016 por el Canal + del país galo. Esta se centra en el personaje de Philippe Rickwaert, miembro del Parlamento, que ve cómo sus ansias presidenciales son truncadas cuando su mentor, el candidato izquierdista, le sacrifica para salvar su campaña. Es entonces cuando decide continuar adelante y crear una nueva alianza con el asesor más cercano de su enemigo. Opciones de cómo tomarse una derrota hay muchas. Y no es descabellado actuar como los personajes descritos.

«Podríamos encontrarnos a muchos de estos candidatos y asesores ficticios en la vida real. De hecho, muchos de estos personajes están basados en personajes y sucesos reales, desde las historias del Baltimore de 'The Wire' hasta la misma Olivia Pope, protagonista de 'Scandal'», concluye Pedro Nicolás, licenciado en Derecho y Ciencias Políticas y de la Administración.