EN PELOTAS

BOQUERINI

En pelotas. Y no me refiero a las fotos de Jorge Javier de las que todos están opinando en las redes sociales, sino al punto de partida de 'El contenedor', ese 'reality' veraniego de Antena 3 que el pasado lunes, tras cuatro entregas, llegó a su fin, por lo menos en esta temporada. El punto de partida era claro: diferentes grupos de personas (una familia, una pareja, unos compañeros de piso...), de distintas clases sociales y edades, procedentes de varias ciudades, deberán hacer su vida cotidiana sin tener nada. Todas sus pertenencias, ropa, muebles, teléfonos móviles... están guardadas en un contenedor cerrado y cada persona solo podrá rescatar una pertenencia al día. Comienzan así, completamente en pelotas.

Como es habitual en este tipo de formatos, todo está teñido como un 'supuesto' experimento sociológico. Personas que han tenido una vida fácil, a las que nunca les ha faltado de nada, que de repente se vean sin tener nada. O sin casi nada, porque el trabajo no lo han perdido. Nada que ver, por ejemplo, con los náufragos del 'Open Arms', que esos de verdad sí que no tienen nada, nada salvo la vida. El programa no es de los que dejan huella en los espectadores, pero tampoco les agrede. Que la experiencia deje huella en los participantes está por ver. Todos dicen que haber tenido que sobrevivir sin nada les ha cambiado la vida. Ya veremos, porque, de regreso a las rutinas del día a día, las cosas vuelven a ocupar el sitio donde estaban al principio.

El programa 'antimaterialista', según definición de Antena 3, ha estado dos años guardado en un cajón y lo ha sacado en pleno agosto, cuando las audiencias están bajo mínimos. Aun así, ha funcionado mejor de lo que sus responsables esperaban. Sería interesante recuperar ahora, dos años después, a estos personajes y comprobar si realmente la experiencia les cambió sus vidas o fue solo una mala pesadilla. Y en estos tiempos en que la pobreza infantil alcanza límites intolerables, en que se niega el más mínimo apoyo a cuantos emigrantes y refugiados buscan entre nosotros un mínimo de solidaridad -¡y eso siendo España a lo largo de los años un país de emigrantes!-, para cuándo un 'reality' solidario que ayude a comprender a los que de verdad no tienen nada de nada, a los que realmente están en pelotas.