Pablo no lo vio venir

MIKEL LABASTIDA

Tan desprevenido le pilló a Pablo Iglesias la marcha de Errejón para fundar su propio partido como el ataque de furia colérica que le entró a Daenerys en el último capítulo de 'Juego de Tronos'. No lo vio venir, él que tanto ha usado la serie como referente -«Veremos si ganan los Caminantes Blancos o ganamos los buenos», dijo en la última jornada electoral-. Por lo que sea el enésimo giro de esta ficción le ha dejado descontento y esta semana se despachaba a gusto contra ella por twitter. «No sé que nos contarán en el último capítulo pero ¿nadie tiene la sensación de que han matado la complejidad de los personajes y la trama?», protestó. Supongo que ya habrá firmado la petición que un grupo de fans ha hecho a través de la plataforma Change.org para que se vuelva a grabar «la octava temporada pero con un equipo de guionistas competente». Tal vez vaya a más y en cuanto alcance un acuerdo de gobierno proponga una enmienda con el fin de reparar lo acontecido en Desembarco del Rey.

No creo que sea el único insatisfecho con los acontecimientos en los Siete Reinos. Quien más y quien menos ha usado esta producción para su propia promoción. De hecho, hasta HBO tuvo que salir hace un mes para regañar a las distintas formaciones por apropiación indebida. «Entendemos que 'Juego de Tronos' despierta pasiones, pero no hemos autorizado el uso de nuestra propiedad intelectual para campañas políticas de ningún tipo», advirtió la cadena después de que Ciudadanos convirtiera a Arrimadas en Khaleesi. Supongo que no tardará en salir Albert Rivera culpando a Carmena de semejante caos.

A más de un asesor de campaña le habrán pitado los oídos estos días. «¿Por qué no apostamos por hacer gracias con 'The Big Bang Theory' en lugar de con los tronos?», se preguntará algún candidato, girando la vista al otro gran título que termina este mes. El de la CBS se marcha sin hacer tanto ruido pero con audiencias todavía millonarias. Hay que reconocerle sus grandes méritos, como haber hecho de un personaje marginal un protagonista sin igual. Ese sí que ha sido un buen referente. Pero no parecía tan guay.