MARÍA JESÚS SE RECHICUELA

ROSA BELMONTE

Con dos días de diferencia se han acabado 'La Voz' y 'Gran Hermano Dúo'. Eva González puso la corona de Miss España a María Jesús Ruiz en 2004. En 2005, la de Jaén interrumpió una entrevista del 'Tomate' a Verónica Hidalgo (Miss España de ese año) y a Eva González con el ya legendario «Me rechicuelo, me rechicuelo». González aconsejaba a Hidalgo que fuera muy discreta siempre, cuando apareció la otra. «No puedo contigo, María Jesús» (Eva). «Termina, alma mía» (María Jesús). Terminó y concluyó con un «Ahora sí, dejo a la María Jesús». Porque ella es muy fina. La sartén y el cazo de la dicción. Se ha acabado 'La Voz' y desde luego que se ha aplicado lo de la discreción (era la presentadora, no sabemos por qué). No así María Jesús Ruiz, ganadora de 'GH Dúo'. El otro finalista, Kiko Rivera, al ver vídeos de ella en la final se reafirmó en que la de Jaén es una gran actriz, mientras que él siempre fue sincero durante su paso por 'GH Dúo'. Ruiz ya publicó un libro en 2007 titulado 'Memorias de una Miss': «La televisión, señoras y señores, es divertir al personal con tremendas actuaciones de títeres manejados y disfrazados según las conveniencias del momento».

Llorando, montando pollos y poniendo de los nervios a todos, María Jesús Ruiz ha ido por delante siempre. Fue por delante hasta de Jordi González cuando anunció la ganadora. El muy merluzo, después de mucho suspense, se puso entre los dos y abrió el sobre hacia donde estaba ella, que dio un grito antes de que el otro pronunciara su nombre. Vuelve, Jorge Javier.

Pero antes, y antes también de que todo fuera mal rollo en el plató y cargas contra María Jesús, se produjo la mejor escena de la noche. Después de la visita de Isabel Pantoja a la casa («Te he estado viendo 24 horas»), cuando se volvieron a quedar solos, Kiko dio la gran noticia a María Jesús: «Que se va a 'Supervivientes' mi madre». «¿Quéeeeeeeeeg?». Porque le salió una estupefacción muy gutural. El mismo sentimiento de España al enterarse de la noticia. Lo mismo los anuncios previos a su salto del helicóptero son tan caros como los de las uvas.