INVERNALIA

JOSÉ ENRIQUE CABRERO

La noche es oscura y alberga horrores. Y es tan, tan oscura, que los espectadores de 'Juego de Tronos' pasamos medio capítulo con los ojos entornados, intentando comprender lo que pasaba. Algo que ha generado mucho ruido en internet y que a mí me encantó. Sí, en serio. Creo firmemente que detrás de la batalla de Invernalia hay un equipo artístico que quería que nos sintiéramos descolocados, ateridos, desubicados. El mareo que debía padecer Sam, tumbado entre muertos y no muertos, doblando los ojos y el cuerpo ante las oleadas insistentes del enemigo. Esta oscuridad, protagonista absoluta del capítulo, queda magníficamente presentada en los primeros minutos, con las espadas apagándose poco a poco ante un ejército, una sombra, que aún tardaremos en comprender. Como ellos, los héroes, que aguantan estoicamente las arremetidas. Toda una declaración de intenciones.

Tengo un sueño recurrente. Es una huida. Corro por edificios y ciudades y lugares que unas veces reconozco y otras, la mayoría, no. Desde el principio, hay algo que me va a pillar. Algo que alarga su zarpa para atraparme. Pero siempre, en el último momento, cuando siento sus dedos sobre mi pierna, consigo zafarme y sigo huyendo. Más rápido, más ágil, más concentrado. Cuando despierto estoy cansado y, curiosamente, emocionado. Me gusta ese sueño. Me hace sentir muy vivo.

Esa sensación. No recuerdo película o serie que haya conseguido, con tanto detalle, transformar mi sueño, mi sensación, en cine o televisión. Ni 'The Walking Dead' ni 'Guerra Mundial Z' consiguen crear ese ambiente, esa tensión, esa locura nebulosa interna e intensa que, en el último momento, termina con un suspiro que hiela el vello.

Y ahora, casi una semana después, ¿quién podría decir que no sigue pensando, aunque sólo sea un poco, en la batalla de Invernalia? ¿Quién no la recuerda? Compartimos mucho más que un recuerdo. Compartimos una sensación. Y las sensaciones son para siempre. ¿Que se veía poco? ¿Que era demasiado oscuro? No sé, quizás estabais mirando hacia el lado equivocado. Mirad mejor.