«La imagen hace a la tele imbatible»

Javier Capitán pone la voz a '¡Toma salami!', el programa de FDF que recuerda la historia de los espacios de Mediaset.«Es como coger el álbum de fotos», dice

JULIÁN ALÍA

Javier Capitán (Barcelona, 57 años) hace su primera incursión como voz en 'off' en la televisión para recordar los momentos más destacados de los treinta años de historia de Mediaset. Sobre todo, de Telecinco, claro. El humorista y presentador de radio y televisión es el encargado de ponerle voz a '¡Toma salami!', que, de lunes a viernes, sirve de escaparate para la nostalgia en FDF a partir de las 17.00 horas.

- ¿Por qué se decidió a prestar su voz para este nuevo formato televisivo?

- '¡Toma salami!' es un proyecto de Producciones Mandarina, y yo había trabajado con algunos responsables del programa en mi época en 'El Informal'. Me lo propusieron y me gustó la idea de convertirme en voz en 'off'.

- ¿Es la primera vez que hace algo así?

- Sí, aunque es cierto que antes había una cosa muy surrealista. Hace muchos años, en Telecinco, le puse la voz a los resúmenes del fútbol. Lo que pasa es que lo hacía con mi compañero Luis Figuerola, y a lo mejor un Madrid-Barça te lo comentaban Felipe González y Manuel Fraga.

- ¿La nostalgia es la clave de esta apuesta?

- Yo creo que es una mezcla de nostalgia y un enfoque de desenfado y humor. Para mí, esa es la clave. Efectivamente, alienta la nostalgia porque nos vamos al pasado y hay escenas que a lo mejor hemos olvidado o que recordamos y nos gusta volver a ver. Luego, yo creo que ese toque de humor que le imprimimos hace que sea un producto agradable, al que te puedes incorporar en cualquier momento. Si entras y no sabes qué está pasando, como a los pocos segundos empieza una cosa nueva, te puedes enganchar sin problema. Estos programas nos retrotraen a momentos de nuestra vida, nos hacen reírnos de algo con lo que ya lo hicimos. La televisión nos ha acompañado a lo largo de nuestra vida, y es como coger el álbum de fotos.

- ¿Pero se siente más ligado o atraído por la radio?

- Bueno, la radio no la he dejado nunca. Nací en ella y, seguramente, para lo que yo hacía entonces, que era humor y parodia política, era un medio extraordinario. Con nuestras recreaciones de voz generábamos un mundo. Me gustan los dos medios, aunque la radio tiene un elemento de frescura y de improvisación que en la tele es mucho más complejo. Si tienes una idea maravillosa en la tele, pero nadie está advertido de lo que vas a hacer, pues igual te pillan, porque el realizador está en otro sitio. Pero, por otro lado, la televisión tiene la potencia de la imagen, que la hace verdaderamente imbatible.

- ¿Con qué programa ha disfrutado más?

- 'El Informal'. Era un programa en el que, a pesar de que trabajábamos como bestias, disfrutábamos mucho todos. Había un ambiente de creatividad, de libertad, que hizo que nos juntáramos un equipo de gente muy buena, y que brilláramos todos. No solo los que estábamos frente a la cámara, sino todo el equipo de guionistas, redactores, documentalistas... Para mí, haber dirigido ese programa es algo muy especial.

- ¿Incluso por encima de los de la radio?

- Es complicado. En la radio hubo sobre todo lo que nosotros empezamos llamando 'La verbena de La Moncloa', y luego 'El gran carnaval', que era un reto. Durante mucho tiempo, teníamos a un invitado, habitualmente político, con el que nos enfrentábamos a dos horas de emisión sin red, sin un guion. La improvisación tenía un papel fundamental. Ese vértigo, jugar en el filo, era una sensación muy buena. Y también la de tener a José María Aznar, a Manuel Fraga..., a prácticamente todos los dirigentes políticos que fueron importantes en esa época.

Política «pobre»

- Dejó de trabajar en Repsol para dedicarse plenamente al mundo radiofónico...

- Sí, durante unos años estuve trabajando en Repsol y colaboraba con la Cadena Ser. Pero llegó un momento en el que tuve que decidir. Me propusieron hacer la tarde en la radio, y eso ya era incompatible con mi trabajo.

- Entiendo que no se arrepiente.

- No, no, aunque la verdad es que estaba muy a gusto y seguramente hubiese tenido una buena trayectoria en la empresa. Era muy joven, pero hice una apuesta por el mundo de la comunicación, y ha resultado muy interesante y estimulante.

- ¿Cuál hubiese sido su formato soñado?

- Me hubiera gustado entrar en un programa de análisis político desde la óptica del humor, pero cuando se hace este tipo de análisis suele ser desde una óptica más agria. Me gustaría hacer crítica, pero, al mismo tiempo, desengrasar y desnudar un poco este discurso político, que cada día es más pobre y poco constructivo. Cuando veo un debate político en televisión... Es muy hosco, muy duro, y sabes ya lo que va a decir cada uno. Eso me descorazona un poco, la verdad.