Ídolos juveniles

MIKEL LABASTIDA

Una de las cuestiones que más me llaman la atención del pantojazo de Telecinco es que la cadena logre que los más jóvenes se vuelvan locos con la protagonista de esta edición de 'Supervivientes'. Es un target bien preciado, que las emisoras pelean por retener. En las redes sociales desde el pasado jueves se ha hablado mucho de la tonadillera, que en principio parece que debe de arrastrar a un público objetivo más mayor. Pero no. Adolescentes, millennials y otros sujetos de poca edad, cuyo interés tendría que estar dirigido a youtubers e influencers, andan diviertiéndose con las andanzas de la cantante. Ella, que desarrolló su carrera en los años 80 y 90, es ahora una estrella mediática de otra índole para todos los públicos. Ahí estuvieron el jueves viendo si se tiraba o no del helicóptero y si tragaba barro mientras intentaba ganarse una esterilla en la que dormir. La audiencia encantada la convirtió en carne de memes. A este paso se pondrán de nuevo de moda temas como 'El señorito' o 'En la niebla' y no descartemos nuevas versiones. Que tiemblen los próximos triunfitos.

El interés va a más. Todo lo que rodea a la cantante ha despertado mil atenciones en los últimos días. Interesa lo que pesca, si le atacan los mosquitos, si duerme bien o mal o si al bañarse en el mar se le ve alguna lorza de más. Quién quiere saber cómo se formará el próximo gobierno pudiendo entretenerse con lo que ocurre en las diferentes playas que este año pueblan el 'reality'.

Pantoja no es el único caso curioso en la relación entre el universo 'Supervivientes' y los espectadores más jóvenes. Con las Azúcar Moreno se da la misma circunstancia. Sus éxitos musicales acontecieron en los años 90 cuando muchos de los que hoy ven este programa ni habían nacido. A lo sumo saben que una vez fueron a Eurovisión y veneran esto como algo épico. Vete tú a saber por qué, pero Toñi y Encarna son otras de las revelaciones del concurso. Mira que han surgido estrellas de la canción después venidas a menos pero las que destacan en esta edición son ellas.

Por no hablar de Chelo García Cortés, periodista que ha visto cómo ahora generaciones bien diferentes la reivindican. Lo del 2.0 no hay quien lo entienda.