Fútbol y series

MIKEL LABASTIDA

Reconozco que me ha dado una especie de escalofrío al leer que Telefónica se queda también la Champions, completando así su ya amplia oferta en materia de fútbol. La compañía es propietaria igualmente de los derechos de emisión de La Liga, en el periodo comprendido entre 2019 y 2022, además de la Liga Europa durante las tres próximas temporadas. Lo tienen todo, todo. No voy a criticar yo este modelo de negocio, sabiendo el interés que suscita todo lo relacionado con el balón. Únicamente hay que fijarse en los datos de audiencia que están logrando en los últimos días Telecinco y Cuatro gracias al Mundial de Rusia. Lo mismo da que el partido sea de Panamá o Corea, el seguimiento es increíble. Por ello, es lógico que cualquier catálogo desee acumular campeonatos futbolísticos. Ahora si te gusta el fútbol deberás ser de Movistar sí o sí.

Adquirir estos derechos no es barato. Se habla de cifras que rozan los 3.000 millones de euros. Me asusta hasta escribirlo. Pero ahí están, y supongo que lo valen. La cuestión es que para desembolsar de un lado hay que recortar de otro. A Antena 3 le pasó, por ejemplo, cuando adquirió la Champions. Tuvo que ajustar presupuesto. Ahora que ya no la tiene, cuenta con mayor holgura para adquirir otros productos (ahí está 'La Voz', que le ha birlado a Telecinco). ¿Y de dónde recortará Telefónica? Hace unos años Canal+ había iniciado un camino más que interesante con la ficción, en el que aparecieron las celebradas 'Crematorio' y 'Qué fue de Jorge Sanz'. Pero después la compañía decidió invertir más en fútbol y no hubo espacio para más series. Se truncó un riesgo que le venía muy bien a los productos patrios.

Movistar, para competir con plataformas como Netflix o HBO, ha estrenado en los últimos meses no pocas producciones propias, como 'La Peste', 'La zona' o, más recientemente, 'El día de mañana'. Los resultados han sido dispares e ignoro el retorno que hayan podido lograr, pero, nos gusten más algunos títulos y menos otros, es indiscutible que han aportado diversidad al audiovisual español. Y estaba necesitado de esto. Esperemos que el incombustible fútbol no acabe con los brotes verdes de la ficción española.

 

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