«El final de 'Juego de Tronos' es coherente y valiente»

Cascajosa, acompañada por Pablo Aranda y Miguel Ángel Oeste. /Sheila Ramírez
Cascajosa, acompañada por Pablo Aranda y Miguel Ángel Oeste. / Sheila Ramírez

Concepción Cascajosa analiza en el Aula de Cultura de SUR el impacto de las ficciones televisivas en el discurso público

FERNANDO MORGADO

«Cuando ve una serie no ve lo que vemos todos, ve más allá. Para ella las series tienen una mayor incidencia en nuestra vida de lo que nos creemos». Con estas palabras tan acertadas presentó el crítico Miguel Ángel Oeste a la profesora de la Universidad Carlos III Concepción Cascajosa, autora también de libros sobre televisión como 'La caja lista', 'Dentro de El Ministerio del Tiempo' y 'La cultura de las series'. La experta sevillana fue ayer protagonista del Aula de Cultura de SUR en un acto celebrado en el Museo Thyssen. En su conferencia, titulada 'De dragones, criadas y casas de papel', expuso con incontables ejemplos cómo las ficciones televisivas se han apoderado del discurso público.

«No me gustan las expresiones grandilocuentes, por eso no creo que el cine vaya a desaparecer, pero es la televisión la que domina el discurso. Gracias a las redes sociales y a los memes, ocupan un gran espacio incluso aunque no las veamos. Es algo que se ha podido comprobar con Juego de Tronos. Hasta los que no la veían hablaban de ella», explicó Cascajosa al comienzo de su intervención. La producción de HBO, que recientemente emitió su último episodio, acaparó gran parte del coloquio, presentado por el escritor y director del Aula de Cultura de SUR, Pablo Aranda.

La profesora no pudo evitar ofrecer su opinión sobre el discutido desenlace de la trama de Juego de Tronos, que en las últimas semanas ha provocado ríos de tinta especialmente en las redes sociales. «Me parece un final coherente y valiente. Las series deben tener un elemento de verdad para triunfar, y el destino del personaje de Daenerys es un caso que hemos visto muchas veces en la vida real cuando a alguien se le sube el poder a la cabeza», apuntó, para después referirse también al éxito más reciente de la misma cadena, 'Chernobyl', como un ejemplo claro del poder de la televisión de «establecerse en la centralidad del discurso».

Pero Concepción Cascajosa aclaró desde el principio que su opinión sobre la calidad de las series no iba a ser el elemento principal de la conferencia. «No me interesa si las series son buenas o malas. 'El cuento de la criada' me parece una mala serie a estas alturas, pero su mensaje es tan potente que eso ya no importa», comentó. Para la sevillana, la serie basada en la novela de Margaret Atwood es un ejemplo claro de serie «oportuna» cuya emisión coincidió con el surgimiento del movimiento 'Me too' y las marchas feministas en Estados Unidos. «La novela fue publicada hace décadas y hubo una adaptación al cine antes, pero ha sido la serie la que ha conseguido posicionar la historia en el imaginario colectivo», añadió Cascajosa, que descubrió al público cómo las conexiones entre las ficciones televisivas y la política o el activismo iban más allá de lo imaginable.

Los ejemplos son infinitos: desde Obama utilizando al creador de 'The Wire', David Simon, para explicar de forma pedagógica su política contra las drogas, hasta la candidata de Podemos a la presidencia de la Junta de Andalucía, Teresa Rodríguez, utilizando elementos de 'Juego de Tronos' en un cartel de su campaña electoral. «El de 'Juego de Tronos' es un fenómeno fascinante de una serie que ha calado enormemente en el discurso político. Los políticos ya no quieren tomar el mando, quieren ocupar el trono de hierro», explicó utilizando al mismo tiempo 'memes' con Merkel, Macron o Trump como protagonistas.

Activismo y series

La profesora de la Universidad Carlos III de Madrid aseguró que el debate que se establece en las redes sobre las series se mueve en muchas ocasiones entre la devoción y la obsesión, pero también de vez en cuando hacia el activismo político, como ocurrió con 'Vis a vis' y sus esfuerzos por hacer más visible la causa del colectivo LGTBI que traspasaron la pantalla. O el caso también de 'El Ministerio del Tiempo'. Una escena sobre un desahucio en uno de sus capítulos sirvió a Izquierda Unida para 'adueñarse' de la localización en la vida real del ministerio y así enriquecer su estrategia en redes sociales.

Para Cascajosa, «hoy en día hasta las series fracasadas tienen su lugar». La multiplicación de historias es tal que hay una serie para cada persona. «Cada serie busca dirigirse a una determinada generación, quieren acompañarnos en nuestra vida. Tienen que contarte algo y saber qué necesita ese público», afirmó.