'UN ESCÁNDALO MUY INGLÉS'

MIKEL LABASTIDA

Esta noche Paramount Network estrena la miniserie inglesa 'Un escándalo muy inglés', que hasta ahora solo se había podido ver a través de la plataforma Amazon. Llega en medio de una campaña electoral que nos va a ocupar meses y como ejemplo del modo en que los ingleses tratan su realidad política a nivel audiovisual. No tienen problema en retratar con brocha gorda a sus representantes ni en reflejar con sarcasmo cómo se desarrollan algunos acontecimientos, si estos lo permiten. Y este lo hizo, pese a que hubo un intento de asesinato de por medio.

La ficción narra la historia real de Jeremy Thorpe, político británico que fue acusado de intento de asesinato de su amante, Norman Scott. Sucedió en la década de los sesenta y se centra en el modo en que el desesperado líder del Partido Liberal trató de evitar que saliera a la luz pública la relación que había mantenido con otro hombre, a pesar de que la homosexualidad por aquel entonces ya era legítima. Sin embargo, en este caso, podía desmontar la imagen que había creado a su alrededor, entre otras razones por el carácter conservador de sus ideas y porque estaba casado. Justo cuando logra uno de sus mayores éxitos electorales, aparece un examante, lo que pone en riesgo su hasta ahora brillante carrera. El juicio al que se enfrentó sirvió para descubrir a los británicos algunos de los secretos más oscuros del Estado y, sobre todo, lo que son capaces de hacer los mandamases para ocultar la verdad y tergiversar la realidad.

Hugh Grant y Ben Whishaw son los protagonistas de este relato firmado por Russell T. Davies, que combina con maestría la trascendencia del suceso con las chapuceras formas en que se llevó a cabo. La serie se emitió en la BBC y conviene detenerse en este dato, puesto que da cuenta una vez más de lo que es una televisión pública en Gran Bretaña y lo que es aquí. El día en que podamos trasladar sin polémica a la pantalla una historia real de nuestros políticos, por ambigua que esta sea, demostraremos madurez catódica. Si además lo hacemos a través de la cadena que pagamos entre todos, le habremos dado un sentido a su existencia. TVE debería estar ahí para ser diferente, para arriesgar.