EDUCACIÓN SEXUAL

OSKAR BELATEGUI

Nada queda al azar en Netflix. Sabido es que 'House of Cards' se fabricó en los despachos de la compañía porque a sus suscriptores monitorizados les gustaban tres cosas: el director David Fincher, el actor Kevin Spacey y una miniserie de intrigas políticas de la BBC. Hoy, claro está, el segundo elemento no entraría en la ecuación. 'Sex Education', la serie que acaba de lanzar la plataforma, también parece diseñada con escuadra y cartabón. Para empezar, está ambientada en un instituto y sus protagonistas son chavales, como ocurre en 'Élite' y 'Gossip Girl'. El papel de la madre del protagonista recae en Gillian Anderson, actriz de culto y objeto de deseo para los cuarentones que devoraban 'Expediente X'. Para completar el algoritmo, su propio título alerta del tono picantón y subido de tono: hay algún desnudo y un lenguaje crudo a la hora de hablar del sexo, insólito en la ficción estadounidense.

Y es que 'Sex Education' es una producción británica que encuentra su primer escollo en la tierra de nadie donde transcurre. Los idílicos parajes de Gales sirven como escenario de una 'high school' sacada de algún anuncio. ¿Estamos en EE UU? ¿En Reino Unido? No importa demasiado. La ambientación también juega con el guiño retro al cine de John Hughes, el de 'El club de los cinco', por aquello de atrapar a los 'millennials' y a sus padres. Los personajes visten como Michael J. Fox en 'Regreso al futuro' y no utilizan demasiado el móvil. Les suceden cosas de los chavales de ahora, pero todo tiene un aire 'vintage'.

El principal escollo de la serie es su inverosímil punto de partida: un chico virgen que intenta masturbarse en vano acaba dando lecciones de sexo a sus compañeros del instituto. Lo hace porque escucha a escondidas a su madre, terapeuta sexual que pasa consulta en casa. El rocambolesco argumento casi parece una excusa para abordar temas como el bullying, la eyaculación precoz, el aborto o la homofobia. Esa naturalidad y sentido del humor a la hora de introducir temáticas escabrosas es lo mejor de una serie que alarga cada capítulo hasta casi la hora en un eterno coitus interruptus.