CARLITOS

ROSA BELMONTE

Carlitos Alcántara era tan mono como el Críspulo de 'La gran familia'. O como el niño que salía en el vaso de la Nocilla. El jueves era un señor en camiseta Imperio con un pecho peludo. Con el pelo del pecho lacio. Estaba mal. No se tiraba por la ventana para no dar un disgusto a su abuela. La despedida del hijo menor de los Alcántara (y de Karina, que cuando lo conoció de pequeña le dio una pedrada en la cabeza) estuvo a la altura. A la altura de una serie excepcional que ha ido creciendo con el tiempo. 17 años. Recién derribadas las Torres Gemelas, que en este último capítulo estaban en su sitio. A la altura notable de los capítulos más recientes. De toda la temporada. Quizá sentimental de más, pero tampoco eso va a sorprender. Lo digo por el abrazo sorpresa de Carlitos a Merche. O por la conversación con la abuela («Nadie te quiere como lo hace una abuela», le dice Herminia, con quien dormía de pequeño, con quien rezaba).

El capítulo que pone fin a esta tanda fue absolutamente referencial, metatelevisivo, metaCuéntame. Otra vez el charco en el que se reflejaba Carlitos. Otra vez el viejo camión abandonado donde se reunía a jugar con sus amigos Josete y Luis. Aunque eso ya no sea tan meta, a mí me ha recordado hasta a Marco yéndose en barco a América. Y a la Jo de 'Mujercitas' cuando después de dedicarse a escribir basura decide lo que tiene que hacer, su camino literario: «Contar dónde, cuándo y cómo pasó. La historia de mi familia. Pero sobre todo, una historia de amor».

Y, claro, Carlos Alcántara, con la voz de Carlos Hipólito, es el narrador de 'Cuéntame', como Meredith (salvo excepciones) es la narradora de 'Anatomía de Grey'. Si a eso añadimos que la serie empezó con la familia entera sentada en el salón viendo en la tele el Festival de Eurovisión y acaba en el mismo sitio viendo la tele (una cinta VHS de Carlitos) da la impresión de que esto podría haber sido perfectamente el final de la serie. Pero quedan dos temporadas. Y, visto lo visto, disfrutado lo disfrutado, ninguna señal de agotamiento para uno de los pocos objetos de valor de RTVE.

 

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