La cárcel no asusta a la tele

De izquierda a derecha y de arriba abajo, fotogramas de 'En el corredor de la muerte', 'The Night Of, 'Orange Is the New Black' y 'Rectify'. :: r. c./
De izquierda a derecha y de arriba abajo, fotogramas de 'En el corredor de la muerte', 'The Night Of, 'Orange Is the New Black' y 'Rectify'. :: r. c.

'En el corredor de la muerte' es la última serie que se desarrolla entre rejas, que ha sido escenario de títulos como 'Oz', 'Rectify' u 'Orange Is the New Black'

MIKEL LABASTIDA

El cine ha mostrado desde siempre fascinación por el drama carcelario, un género que suele traer consigo una indiscutible denuncia social y que ha propiciado títulos tan notables como 'El expreso de medianoche', 'La evasión', 'Cadena perpetua' o 'La milla verde'. Estas dos últimas se estrenaron en los años 90, una década en la que destacaron especialmente (por frecuentes) notables propuestas con argumentos desarrollados entre rejas.

Fue en esta época también cuando la cadena HBO inicia una transformación en su oferta apostando por nuevas ficciones, más arriesgadas, con temáticas diferentes y con innovadoras formas narrativas. Son los tiempos de su famoso lema «No es TV, es HBO». Aunque los títulos que mayor trascendencia han logrado de esa etapa han sido 'Los Soprano' o 'Sexo en Nueva York', una de sus apuestas más fuertes fue precisamente un drama carcelario, 'Oz'.

Lo de titularlo 'Oz' tenía toda la intencionalidad del mundo, porque obviamente remite al universo mágico creado por Frank Baum en sus novelas, que nada tiene que ver con lo que se vive allí dentro. La prisión de máxima seguridad Oswald State era un lugar hostil, bronco, sin normas, un territorio en el que difícilmente nadie podría rehabilitarse mientras cumple condena. Precisamente esta era una de las cuestiones que se criticaban desde esta ficción, junto a la pena de muerte y al olvido institucional. Y lo hacía con una crudeza nunca vista antes en televisión, sin escatimar a la hora de representar los vínculos entre los presos, los bandos que se originaban, el uso de drogas y las peleas y vejaciones. Se mantuvo en antena seis temporadas y sirvió para abrir a la televisión un escenario que había sido explorado en contadas ocasiones.

En prisión por voluntad propia

A partir de entonces (y sobre todo con la proliferación de series en las plataformas) la ficción catódica se ha metido entre rejas más a menudo. Y lo ha hecho desde géneros bien diversos. 'Prison Break' apostó por la acción convirtiendo el penal de Fox River en una suerte de laberinto del que los protagonistas debían salir a toda costa. Allí ingresaba voluntariamente -cometía un delito para ser encarcelado- Michael Scofield con el fin de rescatar a su hermano.

La cadena británica ITV apostó por una especie de versión femenina de 'Oz' con 'Bad Girls', que incorporaba como novedad el hecho de que fuesen mujeres las que estuvieran encerradas, y se centraba no solo en la convivencia sino en cómo habían terminado cada una de las convictas en semejante situación.

'Orange Is the New Black' ha demostrado (se acaba de despedir tras siete temporadas) que se puede ofrecer una visión más humorística de la vida privada de libertad. Basada en las memorias de Piper Kerman, describe las andanzas de una mujer que llega a prisión por transportar dinero proveniente del narcotráfico y ha de adecuarse a unas compañeras que no siempre iban a permitir que su estancia fuese cómoda.

La historia de Pablo Ibar

Dos de los mejores ejemplos sobre las consecuencias de la vida en prisión son 'The Night Of' y 'Rectify'. La primera fue un 'remake' firmado por HBO de una producción británica sobre un joven paquistaní acusado de haber asesinado a una joven con la que pasa una noche. La serie, más allá de descubrir datos sobre el crimen en cuestión, se centraba en cómo el condenado mutaba para adaptarse a un entorno en el que es difícil sobrevivir sin hacer uso de la violencia. La segunda nos presenta a su protagonista después de haber pasado 19 años preso por un homicidio en el que no participó, algo que echa por tierra todos los sueños y planes que se había trazado de adolescente.

'En el corredor de la muerte', la serie de Movistar que protagoniza Miguel Ángel Silvestre y se estrena el próximo viernes 13, también plantea el modo en que se enfrenta un hombre a un cambio tan radical por estar en el momento y el lugar equivocado. La suya es una historia real, la de Pablo Ibar, el español condenado a pena de muerte por un jurado de Florida en un caso marcado por las irregularidades y por la ausencia de pruebas incriminatorias en el triple crimen con el que ha cargado. Bambú se ha basado en la investigación de Nacho Carretero para desarrollar un proyecto que deja en entredicho el sistema jurídico americano y retrata la batalla por salvar su vida de este hombre y su familia.

No es la primera vez que una cadena española ingresa en la cárcel con una de sus series. Telecinco lo hizo sin éxito en la futurista 'La Fuga', mientras que Antena 3 acertó cuando rodeó de barrotes a Najwa Nimri, Maggie Civantos y Alba Flores en 'Vis a vis'.