CALIFICACIÓN MORAL

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

El Defensor del Espectador de RTVE, Ángel Nodal, tuvo que salir a explicar algo obvio el domingo pasado en el programa 'RTVE Responde': «Cada espectador es libre de elegir si quiere ver un programa o no». La frase venía a cuento de varias quejas que suscitó la emisión de la película '50 sombras de Grey', basada en el 'best-seller' que en su día la crítica definió como «porno para mamás», y que reunió a 1.956.000 personas frente a La1 el 24 de junio. Como suele ocurrir en los casos de telespectadores indignados, la dudosa calidad de la cinta no era el problema principal, sino su «violencia explícita». Con ese argumento cuesta imaginarse qué hubiera pasado si a la cadena pública se le llega a ocurrir programar 'El silencio de los corderos' o 'Salvar al soldado Ryan'. Nodal lamentó que dicho largomentraje «no haya sido del agrado de todos», y se defendió con la ley en la mano, puesto que su posicionamiento en parrilla se hizo de forma correcta, pasadas las 22.00 horas y con la debida calificación moral marcada, '+18'.

Es evidente que un medio como la televisión necesita de una regulación que proteja a su audiencia de ciertos abusos, especialmente a los más pequeños de la casa. A Mediaset, hace dos semanas, le volvió a caer la enésima multa por parte de la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC), esta vez de 1,3 millones de euros por emitir contenidos inadecuados en 'Sálvame' que, según el organismo regulador, «pueden resultar perjudiciales para el desarrollo físico, mental y moral de los menores». Un mando a distancia tiene diez botones núméricos que perminten tantas combinaciones como canales tenga una persona sintonizada en su televisor, así que, directamente, habría que multar a los padres que dejan ver ese tipo de contenidos a sus hijos en vez de marcar una franja horaria de especial protección que cada vez tiene menos sentido en la era digital.

Como esos avisos que imprimen en sus vasos las grandes cadenas de cafeterías estadounidense que rezan «cuidado, el café caliente quema», o en las ferreterías los de «la sierra se agarra por el lado que no corta», lo próximo será avisar en el televisor de que «si cambia el canal puede encontrar un programa inadecuado». Recuerden: «Cada espectador es libre de elegir».

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