'BLACK MIRROR' Y OTRAS

MIKEL LABASTIDA

Aunque creíamos que la despedida de los Tronos iba a dejarnos un hueco difícil de llenar a los seriéfilos, lo cierto es que el trasiego vivido en mayo y en lo que llevamos de junio apenas nos ha permitido echar de menos a los de Poniente. En este tiempo, 'Chernobyl' se ha erigido como ficción del año; 'Gentleman Jack' y 'Fosse/Verdon' han confirmado las buenas expectativas que había sobre ellas; y 'Years and years' y 'Así nos ven' se han revelado como títulos a los que tener muy en cuenta. El movimiento ha sido de tal envergadura que hasta el estreno de una nueva temporada de 'Black Mirror' ha quedado en un segundo plano.

A esto último habrá contribuido también que los tres capítulos presentados no estén ni de lejos a la altura de todos los vistos en años anteriores. La serie sigue siendo entretenida, pero ya no incorpora la carga de profundidad e inquietud a la que nos tenía acostumbrados y que fue lo que la convirtió en una de las propuestas más estimulantes vistas en televisión en este siglo. El proyecto de Charlie Brooker, que primero se emitió en Channel 4 y después pasó a Netflix, se caracterizaba por la afilada lectura que realizaba sobre la sociedad actual y por las advertencias que lanzaba respecto a la tecnología y cómo esta nos podía afectar en un futuro. En ese sentido, este título jugaba a intercalar drama, elementos de terror e, incluso, de humor, según le convenía a la historia que contaba.

Esta complejidad se ha perdido en la quinta temporada, ahora disponible en Netflix. El interés distópico ha desaparecido. Las tres entregas colocan en el punto de mira el sexo virtual y las nuevas masculinidades, la adicción a las redes sociales y los peligros de los altavoces con inteligencia artificial. Lo que ha aumentado, eso sí, es la demonización de la tecnología, algo de lo que siempre se ha acusado a este título y que esta vez lo hace de la manera más burda y maniquea posible. Seguramente a esto ha ayudado la simplificación de los relatos (infantilización incluso en el caso del episodio protagonizado por Miley Cyrus). Con todo, 'Black Mirror' no pierde efectividad a la hora de distraer al espectador, pero ya no resulta trascendente.