Los años del 'teledestape'

Jesús Gil presentaba 'Las noches de tal y tal' en el jacuzzi y rodeado de bellas jóvenes en bañador. :: telecinco/
Jesús Gil presentaba 'Las noches de tal y tal' en el jacuzzi y rodeado de bellas jóvenes en bañador. :: telecinco

La presencia de mujeres con poca ropa y las actitudes sexistas en los programas se normalizaron en los 90. «Hoy genera rechazo, pero en aquel momento se recibió con éxito»

JUANFRAN MORENO

A mediados de los 70, el cine español se destapó. Tras cuarenta años de dictadura franquista, nuestro país permitía desnudos integrales en la gran pantalla sin ningún tipo de represión. El 'boom' comenzó, y aquellas películas se convirtieron en importantes éxitos comerciales para una nueva generación de jóvenes actrices. Pese a la gran aceptación entre el público y a los aires de libertad de la época, el destape tardó en llegar a TVE, donde no se permitió la emisión de un estriptis integral de una mujer hasta la Nochevieja de 1985, con Cicciolina como gran protagonista.

Pero no fue hasta la llegada de las cadenas privadas, en la década de los 90, cuando la televisión se quitó la ropa sin ningún tipo de vergüenza. El desnudo reivindicativo del inicio de la democracia dejó paso a la diversión y la zafiedad. Comenzó el 'tele destape', el todo por la audiencia. «Hoy, ese tipo de contenidos genera rechazo, pero en aquel momento se recibió con mucho agrado. A la gente le gustaba ver cuerpos bonitos», explica el experto de televisión y autor del libro 'Telepasión por los 90' (Diábolo ediciones), Miguel Herrero.

Con un modelo televisivo importado de Italia, Telecinco convirtió a las mujeres en bikini en marca de la casa durante sus primeros años. «Antena 3 fue por otros derroteros. Ellos decían que querían una programación más familiar». Los inicios de la cadena de Mediaset, dirigida por el fallecido productor y realizador Valerio Lazarov, tuvieron una premisa clara: fiesta, música, humor y muslos. «Declarar la guerra contra el aburrimiento», aseguraba entonces el directivo.

Pronto llegaron los concursos de marcado carácter sexista, tan criticados como seguidos por la audiencia. «El primero fue '¡Ay, qué calor!'. Telecinco emitió la versión original, procedente de Italia, con un doblaje irregular que no coincidía en el acoplamiento de los labios», cuenta Herrero. A los cuatro meses, la cadena ya preparó la adaptación española, presentada por el periodista Luis Cantero y la modelo Eva Pedraza. El desnudo gratuito de las chicas 'Chin Chin', junto a los comentarios soeces de su presentador, llevó al espacio a ser considerado por muchos espectadores como el programa más machista de la historia de la televisión española.

Fiebre por las Mamachichos

La moda por sacar a mujeres con poca vestimenta en televisión se extendió a principios de los 90. «Cada programa de Telecinco contaba con su grupo de azafatas y cuerpo de baile», recuerda Herrero. Las Mamachichos se convirtieron en las reinas de 'Tutti Frutti' y 'Humor cinco estrellas'; las brasileñas Cacao Maravillao hacían acto de presencia en el 'VIP Noche' de Emilio Aragón y animaban a los futboleros en 'Goles son amores' de Manolo Escobar; y las Glu Glu besaban a los concursantes en 'Uno para todas'. «Lazarov llegó a crear una edición especial para elegir a la Mamachicho infantil», asegura el escritor.

La competencia a Telecinco no se quedó atrás. TVE adaptó a nivel nacional el formato catalán 'Un día es un día', de Àngel Casas, que hizo popular el estriptis ante la cámara que se emitía al final de cada programa. Además, Canal+ adquirió películas eróticas para emitir en codificado a altas horas de la madrugada. La compra desató críticas internas en la compañía, pero el contenedor se convirtió en uno de los emblemas del canal de pago hasta su desaparición en abierto en 2005. «Consiguió un millón de abonados en sus primeros cuatro años. Todo un éxito», apunta el experto.

Pero si hubo un espacio que todavía ruboriza es 'Las noches de tal y tal' (1991), conducido por Jesús Gil y Jeannette Rodríguez, estrella de la época gracias a la telenovela 'Cristal'. El empresario presentaba desde Marbella y no cobraba dinero a cambio de promocionar la ciudad. «Era un programa acorde a la época, con música, humor y entrevistas. Pero tenía ese elemento, con Gil como telepredicador desde el jacuzzi y rodeado de chicas, que chirriaba», explica Herrero. «Ellas no hablaban. Reían las gracias de Gil, y él lanzaba piropos. Eran mujeres floreros; machismo puro y duro».

Los excesos de Telecinco tuvieron fecha de caducidad. En 1994, la cadena «se subió el escote» y minimizó la presencia de mujeres medio en cueros. «A las chicas del 'Telecupón' les pusieron pantalón y traje de chaqueta», recuerda Herrero. ¿El motivo? La audiencia se cansó de la programación festiva y reclamaba más espacios informativos ante la crisis económica y social que asolaba al país. «Seremos más serios», exclamó Lazarov, quien presentó un proyecto renovador para Telecinco. Sin embargo, a final de año, dimitió. Y la tele comenzó una nueva etapa.