¿Hay vida después de pasar por 'Pesadilla en la Cocina' con Chicote?

¿Hay vida después de pasar por 'Pesadilla en la Cocina' con Chicote?

El equipo de La Sexta se ha desplazado a Málaga en tres ocasiones para acudir al rescate de restaurantes en apuros: el Osaka de Ronda, El Pozo Viejo de Marbella y el Mesón el Montecillo, en el Puerto de la Torre. ¿Qué ha sido de ellos?

IRENE QUIRANTEMálaga

El equipo de 'Pesadilla en la cocina' se ha desplazado a Málaga hasta en tres ocasiones para responder a la llamada de restaurantes en apuros. El programa de La Sexta ha hecho parada en Ronda, Marbella y Málaga (Puerto de la Torre) y los tres episodios han concluido con un final feliz: después de la desorganización inicial y de las broncas de Chicote, los establecimientos por fin eran capaces de ofrecer un buen servicio. Por lo menos, esa era la realidad que se percibía desde el otro lado de la televisión. Pero, ¿qué ha pasado con estos restaurantes? ¿Consiguieron salir a flote o se hundieron tras la partida del chef televisivo?

CERRADO. El Osaka: "Las cosas empezaron a ir peor desde la emisión del programa"

La primera vez que Chicote vino a parar a Málaga fue para intentar salvar el Osaka, un japonés regentado por un joven chino en el municipio de Ronda. "Solicitamos la ayuda del programa para obtener más publicidad", reconoce sin tapujos el propietario del local, Ángel Pan. Según cuenta, cuando se pusieron en contacto con 'Pesadilla en la cocina' intentaban hacer frente al principal problema con el que se encontraron desde el principio: una Ronda que no estaba preparada para un japonés. "Es un pueblo muy castizo, aquí lo que funcionan son las tapas. La gente se cree que un japonés sólo tiene comida cruda", dice el dueño.

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Lo cierto es que el restaurante cerró casi siete meses después de que se publicara el episodio: "Cuando lo echaron por la tele, al principio la gente reaccionó con mucha expectación", recuerda Ángel, "pero también se proyectó una imagen que no fue buena del todo, y eso echó a las personas para atrás". Es más, según admite el dueño del 'Osaka' (luego pasó a llamarse To-toro), los resultados económicos eran mejores antes de la llegada de Chicote: "Las cosas empezaron a ir peor tras la emisión del programa. Por lo menos antes tenía para pagar a mis empleados". Con unas cuentas que no cuadraban y un panorama que no parecía que fuese a mejorar, Ángel desistió y tomó la dolorosa determinación de cerrar el local.

A pesar del resultado final, el rondeño asiático guarda un buen recuerdo de la estancia de Chicote: "Es un tío majete. A mí me regañaba mucho porque sonreía cuando se enfadaba, pero es que al principio me hacía gracia verle en mi cocina". Pese a todo, Ángel dice que no se ha arrepentido de su participación en 'Pesadilla en la cocina' porque supone un punto positivo para su carrera artística, además de la experiencia que conlleva. Pero también admite que no se hubiese metido "en ese lío" si hubiese sabido cómo iba a terminar su negocio. Cuando To-toro pasó a mejor vida, alquilaron el local a otro propietario y se convirtió en un restaurante de comida vegetariana y mexicana, pero tampoco funcionó y actualmente permanece cerrado. Ángel ha seguido su camino en el mundo de la interpretación.

TRASPASADO. El Pozo Viejo de Marbella no consiguió levantar el vuelo

La segunda experiencia del chef cocinero en Málaga tuvo lugar en Marbella, en el restaurante de El Pozo Viejo. Aunque contaba con una ubicación privilegiada, en el casco antiguo del municipio, cuando Chicote llegó al local se encontró con un menú obsoleto, una propietaria que no sabía cómo poner orden y unos trabajadores descoordinados. A pesar de esta receta explosiva, en los últimos minutos del episodio lograban resolver sus dificultades con un final aceptable.

No obstante, el local ya no se encuentra en las manos de María del Carmen Sánchez, la dueña en el momento de la grabación del capítulo, con la que este periódico ha intentado ponerse en contacto sin éxito. Aunque continua siendo El Pozo Viejo, ahora funciona bajo la dirección de Elio Zardini y de su pareja María. Ambos decidieron asumir el desafío de devolver el esplendor al lugar que data de 1502 (entonces era la única casa con suministro de agua para el barrio, de ahí su nombre). "Cuando nosotros llegamos ya había otro propietario", aclara Elio.

El actual dueño dice que "no ve la televisión desde hace al menos diez años", y que cuando se hizo la compra del establecimiento él y su pareja desconocían la existencia del programa: "Luego me enteré de que había sido horrible y de que hundió un poco la imagen del Pozo Viejo". Es más, Elio comenta que han tenido que hacer notables esfuerzos para recuperar la confianza de los marbellíes. "Nosotros trabajamos siguiendo la filosofía de 'honest food', con productos frescos y orgánicos, lo más naturales y saludables posibles", sentencia. La decoración del interior del local también se ha transformado desde la marcha de Chicote: se han cambiado los detalles clásicos españoles por muebles reciclados y un aire al estilo 'vintage'.

ABIERTO. Mesón El Montecillo: "Viene mucha gente y hasta me felicitan por la comida"

Han tenido que pasar más de dos temporadas para que Chicote regresara a tierras malagueñas. El último rescate ha tenido lugar en el Puerto de la Torre, en el Mesón El Montecillo, cuyo programa se emitió el pasado miércoles 20 de mayo. La propietaria del local, Mónica Silva, cuenta que tenía conocimiento del destino del To-toro y El Pozo Viejo, "pero cada sitio tiene sus propios problemas y que haya ocurrido con los otros locales no quiere decir que tenga que pasar aquí". De hecho, se encuentra encantada con el actual rendimiento del restaurante familiar, que había estado en funcionamiento durante más de 30 años gracias al esfuerzo de su madre Matilde, ahora fallecida.

"A día de hoy sigo manteniendo una magnífica relación con la gente del equipo, y también me escribí con Chicote la noche de la emisión del programa", desvela. Para ella, esta experiencia televisiva ha sido un bálsamo para retomar las riendas del local con ilusión renovada: "Ahora viene mucha más gente y hasta me felicitan por la comida". Mónica agradece que, además de mejorar el ritmo del Montecillo, el cocinero televisivo ayudase a mejorar su relación con su padre Germán y su hermana Alicia. En cuanto al futuro, señala su carácter impredecible pero asegura que tanto ella como su familia hará todo lo que esté en su mano para no tener que colgar el cartel de "Se vende".

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