Rocío Molina toma impulso en los cines

Rocío Molina toma impulso en los cines

El filme, que se cuela en el proceso de creación de la artista, tiene una distribución internacional y en España llegará a Movistar+ en marzo La película documental de Emilio Belmonte sobre la bailaora malagueña llega a salas de Francia y EE UU

REGINA SOTORRÍO MÁLAGA.

La cámara de Emilio Belmonte se cuela donde el ojo del espectador no llega. En 'El Invernadero' de Huelva donde da forma a sus obras, en la casa de su madre en Torre del Mar, en el 'backstage' del Théâtre National de Chaillot en París. Lugares que explican su baile y la explican a ella. 'Impulsos', la película documental de Emilio Belmonte, sigue a la bailaora malagueña Rocío Molina durante el proceso de creación de 'Caída del cielo'. Un camino que descubre la fuerza y la entrega de «l'enfant prodige et rebelle du flamenco» ('la hija pródiga y rebelde del flamenco', en su promoción en francés), «the rise of a flamenco prodigy» ('el ascenso de un prodigio del flamenco', en inglés). Estrenada hace un año en el Festival Internacional de Documentales de Amsterdam, el filme comienza este octubre una distribución internacional que le llevará a distintas salas de cine de Francia (desde el pasado 10 de octubre) y al Forum Film Theater de Nueva York (del 17 al 23 de octubre). Rusia, Japón, China y Alemania son sus próximos destinos. En España llegará a la televisión a través de Movistar+, en marzo de 2019.

«Es una maestra, la bailaora más importante desde Carmen Amaya, no tengo la menor duda. Tiene un dominio técnico extraordinario y la voluntad de ir hacia los límites. Y cuando estas dos cosas se dan en una misma persona, se pueden empujar los muros del flamenco», describe el director. Y apostilla: «Es muy joven pero muy sabia».

Un año de trabajo

Almeriense afincado en París, Emilio Belmonte quería hacer un trabajo sobre el flamenco y las habituales estancias de Rocío Molina en la capital francesa (como artista asociada del Chaillot) le brindaban la oportunidad. «Coincidimos los dos con las ganas de hacer algo formal, bonito y con tiempo, alejado del formato de reportaje de televisión», cuenta el director. La cinta recoge casi un año en la vida y el trabajo de la 'danzaora' malagueña. Son cientos las horas que Belmonte ha pasado con ella y con su equipo. «Las horas muertas sentado al borde de un estudio de baile en España y en Francia, el tiempo suspendido. Un auténtico lujo, una experiencia personal tremenda», explica.

'Impulsos' termina con el estreno de 'Caída del cielo', su espectáculo más extremo en lo físico, en el Théâtre National de Chaillot en París en noviembre de 2016. Pero comienza meses antes, con las arriesgadas experiencias que dan título al documental: improvisaciones, bailes sin guión, 'Impulsos' en escenarios poco convencionales en Francia y España. Como el que hizo en el Centre Pompidou de Málaga en diciembre de 2015. «Fue extraordinario, de los que más me han marcado», asegura Belmonte.

Con cada 'impulso' sumaba una página a su particular diario de movimientos, imágenes y sensaciones con las que luego compondría 'Caída del cielo'. Una propuesta rompedora en el flamenco que le divierte por la incertidumbre del resultado y por las posibilidades que le da de explorar los límites de su cuerpo. «Necesito perderme, es lo que me hace encontrarme», dice Molina en la cinta.

Lola Cruz, su madre, entiende mejor que nadie esas palabras. Ha estado a su lado apoyándola desde que «la niña» mostraba los primeros signos de vocación y le ha acompañado en el escenario en su último espectáculo 'Grito pelao', su rugido flamenco por un baile y una maternidad a su manera. Y Lola se explica con «una lucidez» asombrosa en el filme. «Cuando lloro de verla bailar, yo no lloro de emoción, yo no lloro porque le haya salido bien o mal. Lloro porque me duele el alma de ver lo que esa niña da, y me asusta. En algunas ocasiones creo que da demasiado. Y yo sé que ella busca ese extremo, ese punto, esa línea que tiene que traspasar para dejar de ser ella y convertirse en ese monstruo. Y eso me da tanto miedo (...) Siento que cuando se pone la niña así, hay algo de mí que se ha muerto», confiesa desde su casa de Torre del Mar.

Belmonte tenía claro que quería comenzar por documentar el trabajo de los 'Impulsos' y, después, «en el verano, ir a Andalucía y pasar por Málaga, era importante que entrara la luz de Andalucía en la película». Para él, experimentado en todo tipo de rodajes, la película ha sido todo un «aprendizaje». «Pero no sobre el flamenco, sino sobre cómo una artista se enfrenta a su propia obra», aclara.

El filme ha conseguido distribución en salas de cine de Francia, donde Rocío Molina «es muy conocida, respetada y admirada»; y pronto se verá de EE UU a Japón. Tras su paso por festivales de puntos tan distantes como Israel y Polonia, la película continúa con su periplo por certámenes: durante este mes se proyectará en el Festival Internacional de Cine de Vancouver (Canadá) y en Dokuarts de Berlín (Alemania).

Rocío Molina es, para Belmonte, «la punta de lanza de la cultura española». Sin embargo, de momento, la cinta no llegará a la gran pantalla de aquí, con excepción de festivales que lo han programado, como la Bienal de Flamenco de Sevilla. «En España no hay público para los documentales en los cines», lamenta Belmonte. Aquí habrá que verlo en pantalla pequeña. 'Impulsos' se llevó el Premio Movistar + al Mejor Largometraje Documental Iberoamericano de DocumentaMadrid, un galardón que conlleva su difusión. La fecha de emisión prevista es marzo de 2019.

Y mientras su película se estrenaba el pasado miércoles en las salas galas, ella se despedía en Francia de los escenarios antes de ser madre con el mismo 'Grito Pelao' con el que llenó el Cervantes de Málaga en agosto. Embarazada de casi siete meses, Molina acaba de llevar su espectáculo más personal al Théâtre de Nimes para terminar la gira esta pasada semana en el National de Chaillot en París. Justo en el lugar en el que comenzó 'Impulso'. Un círculo que se cierra para abrir otro nuevo.

 

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