Elvira Roca alerta del silencio de España ante su historia en su ingreso en la Academia

Francisco de la Torre, Elvira Roca, Fernando Orellana y Manuel Olmedo Checa, en el acto. /Francis Silva
Francisco de la Torre, Elvira Roca, Fernando Orellana y Manuel Olmedo Checa, en el acto. / Francis Silva

La autora de 'Imperiofobia' entra en la Malagueña de Ciencias con una ponencia sobre la ausencia de un discurso propio en el siglo XVIII y sus consecuencias

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Su mirada revisionista y crítica de la Historia ha irrumpido desde hace unos años en nuestro país como un azote de las teorías de la hispanofobia dadas tradicionalmente por buenas. Formuladas y difundidas desde fuera, pero aceptadas dentro de la propia España. Elvira Roca (El Borge, 1966) tiene la capacidad de fundamentar sus tesis en lo académico y contarlo con la sana intención de que se le entienda. Ese es probablemente el secreto de su éxito editorial –más de 100.000 libros vendidos de 'Imperiofobia y leyenda negra'– y de su presencia cada vez más pública. Ayer, apenas unos días después de recibir la Medalla de la Academia de San Telmo, leyó su discurso de ingreso en la Academia Malagueña de Ciencias ante un abarrotado Salón de los Espejos del Ayuntamiento de Málaga en el que alertó de la consecuencia del silencio de un país ante su historia. Como pasó en España con la llegada de los Borbones.

Con el título 'Siglo XVIII: la historiografía española en el cambio de siglo', la autora, que acaba de publicar 'Fracasología: España y sus élites', ofreció un ameno y documentado discurso en el que explicó una de los efectos colaterales de la llegada de Felipe V de Anjou para sustituir en el trono al hechizado Carlos II, el último de los Austria, rivales ancestrales de los Borbones. «Cuando la nueva dinastía promueve sus grupos de poder, trae las ideas francesas y a partir de ese momento no se escribe la historia de la España de los Habsburgo durante un siglo», explicó Elvira Roca que señaló cómo, por contra, otros sí lo hicieron. Y a su manera.

Así, desde Gran Bretaña, los historiadores William Robertson y Robert Watson publicaron en aquel siglo XVIII sus biografías sobre Carlos V y Felipe II o sobre la conquista de América. Unas obras que alimentaron una serie de tópicos y reforzaron la leyenda negra, pero que a juicio de la historiadora «demostraban un gigantesco desconocimiento». Unos estudios «tendenciosos» que, no obstante, estaban revestidos de rigor académico hasta el punto de que fueron traducidas al español y tomadas incluso como ejemplo para los textos educativos en nuestro país. «Los libros de Robertson y Watson se convirtieron en clásicos de la historiografía europea», constató la investigadora, filóloga e historiadora.

La respuesta de España fue crear el Archivo de Indias y prohibir los libros de Robertson por orden real comunicada por el malagueño José de Gálvez. Pero esa tímida respuesta no fue efectiva porque «lo único que servía era hacer lo mismo y no se hizo: que los reyes pagasen a los historiadores para que escribieran» esos relatos, manifestó Elvira Roca, que añadió que estos silencios históricos hay que replanteárselos «para que no los sigamos trasladando a las siguientes generaciones».

Tras su aplaudido discurso, el académico Manuel Olmedo Checa recibió en nombre de la corporación a la nuevo miembro de número. Roca recibió la medalla de la Academia Malagueña de Ciencias, una institución que ayer incorporó a sus filas a una de las autoras que más ha aportado a la Historia de España en el último lustro. Y que combate con su voz clara y su discurso contundente, los equivocados silencios de la historiografía en nuestro país.