Los 'regresos' de Picasso

El Museo de Málaga expone parte del Legado Sabartés./SUR
El Museo de Málaga expone parte del Legado Sabartés. / SUR

El espacio dedicado a obra sobre papel del Museo de Málaga propone una correctísima y pertinente selección de obras 'picassianas' del Legado Sabartés

JUAN FRANCISCO RUEDA

Son tan escasas las novedades que genera el Museo de Málaga en lo relativo a su propia programación que iniciativas como ésta, una nueva presentación de fondos, promovida por cuestiones de conservación de la obra sobre papel, por mínima que sea la hacen destacar. La parálisis impuesta por la Junta de Andalucía en esta institución, una vez superado el tiempo de la incomprensión, nos hace bascular entre la alarma y la indignación. Sinsabor que ha de unirse con la dejación que la Junta ha hecho del Programa Iniciarte en nuestra ciudad, del cual la última exposición fue clausurada el 29 de diciembre de 2017, por lo que hace más de un año que no vemos proyecto alguno en una ciudad que llegó a contar con un Espacio Iniciarte en El Palmeral de las Sorpresas hasta 2016 (programaba arte joven andaluz a razón de 5 o 6 exposiciones al año). O, como una muesca más, la supresión del Certamen Desencaja de artes visuales, que, desde nuestra provincia y promovido por el IAJ, se convirtió en una auténtica e histórica oportunidad para los artistas jóvenes de nuestra comunidad –su colección, generada edición a edición durante décadas, es valiosa y está compuesta por obras de muchos autores que actualmente son indispensables en el arte contemporáneo español.

Faunes et flore d'Antibes y Dos contes

La exposición
centrada en las 11 impresiones litográficas de 'Faunes et flore d'Antibes' y en las ilustraciones a buril de 'Deux contes', ingresadas en la institución como parte del Legado Sabartés
Comisaria
Amor Álvarez en un proyecto desarrollado por el Departamento de Conservación bajo la jefatura de Ángel Palomares
Lugar
Museo de Málaga. Palacio de la Aduana. Plaza de la Aduana, 1, Málaga
Horarios
de martes a sábado, de 9 a 20 h.; domingos y festivos, de 9 a 15.30 h

Como ven, no es un asunto exclusivo del Museo de Málaga. La cuestión, y volviendo a él, es que un poco de movimiento nos parece mucho. Pero no podemos confundirnos -ni confundirles- y hacer pasar por un acontecimiento este pequeño aunque correctísimo montaje. Pequeño y profundamente pertinente para con la propia institución y con la selección de la colección que se muestra. Supone, también, una presentación del Legado Sabartés con su aporte de obras y materiales de y sobre Picasso, hasta ahora señalado museográficamente mediante un recurso digital; esta presentación eventual, que ocupará por un tiempo prudencial el espacio destinado a obra sobre papel por motivos de conservación, viene a ser una cita a la propia vida de la institución, a uno de los ingresos más trascendentales de cara a conformar una identidad propia. El traslado del Museo de Málaga, a finales de los cincuenta, a la nueva sede del Palacio de los Condes de Buenavista (actual Museo Picasso), sirvió para que Juan Temboury y Baltasar Peña Hinojosa plantearan la posibilidad de una recuperación de la figura de Picasso mediante la consagración de un espacio dedicado al artista malagueño, que hubiera de contar con nueva obra que viniera a ampliar la raquítica presencia 'picassiana' en el museo de su ciudad natal. Bien es cierto que esta carestía de referencias 'picassianas' no era un mal exclusivo de la institución, ya que las colecciones públicas de nuestro país, al inicio de los años sesenta, apenas tenían obras suyas ingresadas. El valiente acto de justicia para con el artista suponía, también, un estratégico intento de enriquecer la propia colección del museo, que pasaría a tener ese espacio 'picassiano' –que ahora viene a rememorarse. Temboury y Peña Hinojosa entraron en contacto con Jaime Sabartés, secretario de Picasso hasta 1968. Sabartés hizo llegar cuatro carpetas de grabados e impresiones y un ingente fondo bibliográfico en el que, entre numerosos volúmenes sobre el artista, se encuentran libros ilustrados y otros con dedicatorias y dibujos realizados por él. Este legado, que en lo artístico no es propiamente capital –queda excedido por la dimensión simbólica y la relación de gestos-, en lo bibliográfico hizo del Museo de Málaga un temprano, valioso e insospechado centro de documentación 'picassiano'.

Con 'Dos contes' nos encontramos no solo el Picasso grabador, sino también el ilustrador

Volviendo a la pertinencia del montaje, es una suerte de viaje que 'conecta' distintos 'estratos' y literalmente distintas plantas: desde la de Bellas Artes, donde se sitúa este espacio, y gracias a la enunciación que hace Picasso del pasado grecolatino y la mediterraneidad, nos conduce a la herencia clásica que, de modo fastuoso, el visitante puede disfrutar en la sección de arqueología de esta institución. Por otro lado, quiere la museografía que este espacio dedicado a obra sobre papel se sitúe a continuación del arte local de finales del siglo XX. En ese ámbito cronológico, en los ochenta, observaremos cómo hay una vuelta a la Historia del Arte e incluso a la Antigüedad, como parte de la condición posmoderna que las asume como 'yacimientos' de los que extraer materiales, que parece replicar los numerosos episodios en los que Picasso giró su mirada al arte clásico. Y en ese juego de citas posmodernas, encontramos, a escasos metros de las piezas 'picassianas' que ahora se asoman a la exposición, la escultura 'Tarquín y Lucrecia' (1988) de Pepe Seguiri, una vuelta al clasicismo, pero al clasicismo modulado justamente por la mirada 'picassiana', esa que se contiene ahora en el espacio de obra sobre papel. No debemos obviar, tampoco, las relaciones que se pueden generar con una pieza de reciente ingreso en el Museo de Málaga, el monumental 'Templicón', el mueble con apariencia de templo clásico que construyera Juan Antonio Ramírez en la mediación de los ochenta y que los pintores Antonio Olveira, Carlos Durán, Gabriel Padilla y Seguiri pintaran siguiendo un programa iconográfico fundamentado en la revisión de la Antigüedad, el clasicismo y la Historia del Arte, y que se puede admirar en el apabullante almacén visitable.

Los faunos y algún bodegón son formulados desde un trabajo geométrico

El pequeño conjunto que ahora se muestra está centrado en las ediciones francesa y catalana de 'Dos contes' de Ramón Reventós, ilustradas con un exquisito y gráfico trabajo a buril en 1947 por Picasso, y en la carpeta de impresiones litográficas 'Faunes et flore d'Antibes' (1960). Con 'Dos contes' nos encontramos no sólo con el Picasso grabador, también, y muy especialmente, con el Picasso ilustrador, ya que en ellos materializa visualmente el universo de los cuentos que escribiera Reventós, amigo en la época barcelonesa. Justamente ese universo, volcado a las fuentes grecolatinas y la mediterraneidad, es el que va a ocupar el tiempo en el que Picasso aborda los textos del viejo amigo. Estas ilustraciones son sumamente interesantes, tanto por la gramática visual que emplea, recuperando muy oportunamente los 'al.leluias' catalanes, como por la temática y la inclusión de algún tema usual como es el del estudio del artista y el proceso creativo en él, así como por el decidido y esquemático lenguaje que abraza. Precisamente, esta característica, además de la temática mediterraneísta y clásica, fundamenta, en buena medida, el diálogo con las 11 impresiones de 'Faunes et flore d'Antibes'. Y es que, en muchas de ellas, los faunos y algún bodegón son formulados desde un trabajo geométrico y esquemático. Estas imágenes están impregnadas de la alegría de vivir, de la 'joie de vivre', que recupera Picasso al regresar a la Costa Azul en 1946, a Antibes, al Mediterráneo. Este marco, o esta idea –'lo mediterráneo'-, hubo de adquirir para Picasso la condición de regreso al origen, una vuelta al espacio simbólico en el que nace y que le conforma, gracias a sus registros culturales, la idiosincrasia y el pensamiento, su personalidad e identidad humana y artística. Ahora, con este montaje, se suma otro regreso, el de Picasso a un espacio propio en el Museo de Málaga.