«Queremos desnudar el teatro para hacer reír»

Antonio Navarro, Paco Pozo, Inma Guerrero y Gari Lariz./Fernando Torres
Antonio Navarro, Paco Pozo, Inma Guerrero y Gari Lariz. / Fernando Torres

La compañía malagueña La Coracha estrena este viernes 'El falso verdadero', una comedia propia basada en la era clásica

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Al final de la cuesta de Calle Carrión hay una persiana a medio bajar. En el interior del local, una actriz y tres actores depuran los detalles de su próxima actuación en un escenario preparado para los ensayos, simple pero efectivo. De público, material de otras producciones, elementos de atrezo, focos y vestuario. Se trata de la guarida de la compañía La Coracha Teatro, donde ha nacido 'El falso verdadero', una obra ambientada en la cuna romana del arte escénico y que busca que el humor sea «la excusa» para llenar los patios de butacas. «Queremos desnudar el teatro para hacer reír al mayor número de gente», explica el autor, intérprete y director de la pieza, Paco Pozo, entre los preparativos previos al estreno, que será el próximo viernes, a las 20.00 horas en el VI Festival de los Teatros Romanos de Andalucía.

«No buscamos nada trascendental, ni que la gente se coma la cabeza; es una comedia sencilla», adelanta Pozo, que tiene claro que la comedia clásica está más viva que nunca y que es una alternativa válida para dirigirse al público de cualquier edad. «Hay personajes arquetípicos y un argumento poco enrevesado en el que se busca el enredo y la equivocación con los que llegar a una reflexión básica».

A Pozo le acompañan en escena Inmaculada Caballero (cofundadora de la compañía), Antonio Navarro y Gari Lariz. Caballero añade que, cuando estaban concibiendo los detalles de la representación, tenían claro que el vestuario debía de respetar las líneas del teatro clásico, pero metidos en faena decidieron darle a cada personaje distintivos contemporáneos:«Queríamos algo más, el rico lleva un puño de camisa con un gemelo en la túnica, los esclavos llevan chalecos amarillos como los de la construcción». Esta división entre gobernantes y proletariado es «igual de válida» en la Roma y Grecia clásicas como en la era actual, por lo que, según la actriz, la temática es un guiño al pasado pero también al presente.

En definitiva, lo que Pozo ha querido demostrar con su guión es que el humor de hace 2.000 años es igual de válido en pleno siglo XXI. «Está todo inventado, lo que te hacía reír antes también lo hace ahora;cuando alguien le quita la silla al de al lado antes de sentarse todo el mundo se va a reír, la desgracia es atemporal». Según el director, lo mismo ocurre con los personajes y sus arquetipos:«El celoso, al que engañan, al que roban, el que pone los cuernos... lo mismo que pasaba entonces ocurre hoy en día, con otro color y otra ropa, pero no ha cambiado demasiado».

Antonio Navarro, otro de los actores, explica que la clave del humor que verán los espectadores en el escenario el próximo viernes está «en la química del equipo». Aunque Pozo y Guerrero fundaron La Coracha (en honor a la fortificación que conectaba y defendía la ciudad de Málaga del Castillo de Gibralfaro) hace dos años, los cuatro actores llevan tiempo cruzándose en los escenarios. Además, reconoce que cuando leyó el texto por primera vez, identificó inmediatamente la influencia del autor clásico Plauto: «SI me dicen que era un manuscrito, me lo creo».

El cuarto componente del cartel, Gari Lariz, desvela que «la totalidad de la obra está llena de momentos cómicos». Sin destripar la historia –y haciendo un llamamiento a los espectadores a «llenar» el Teatro Romano–, añade que en la parte central de la pieza hay una parte especialmente divertida. «No se puede contar, pero hay una pelea física que resuelve una situación de una forma que dices tú... –risas–».

Su participación en el VI Festival de Teatros Romanos de Andalucía les permitirá pisar «la cuna» del arte escénico, casualmente un proyecto completamente basado en la esencia clásica. «No deja de impresionarte que vas a pisar un escenario que hace 2.000 años ya pisó un actor;en ese mismo sitio ya se buscaba eso de contar historias y divertir al público, tiene su encanto», confiesa Pozo, que nunca había trabajado en ese espacio (ni ninguno de los miembros del equipo). «Era el escenario que nos faltaba en Málaga».

 

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