«El poeta tiene algo de adivino»

Luis Antonio de Villena abrió el ciclo poético./MIGUE FERNÁNDEZ
Luis Antonio de Villena abrió el ciclo poético. / MIGUE FERNÁNDEZ

El público de La Térmica responde de manera entusiasta a la sección de La Noche de los Libros dedicada a la lírica con la colaboración de SUR

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Veinte minutos antes de la hora señalada ya esperan a las puertas de la Sala 005 media docena de interesados en cruzar al otro lado. Espera Luis Antonio de Villena para que Poesía SUR brinde sus primeros versos en la quinta edición de Málaga 451. La Noche de los Libros celebrada enla Térmica. El autor de 'Los gatos príncipes', 'La prosa del mundo' y 'Las herejías privadas', entre otros libros de poemas, comparece puntual con el aforo ya completo un puñado de oyentes en pie al fondo de la sala que vio pasar a representantes de tres generaciones de poetas, cuya obra transita entre lo íntimo y lo social.

«No me sé ni un sólo poema mío de memoria», comparte el poeta, narrador y ensayista que abría el cartel de la sección dedicada a la poesía que La Noche de los Libros programaba con la colaboración de SUR. De Villena elige para empezar un poema de su libro 'Viaje a Bizancio', un «soneto blanco» escrito hace dos décadas. Y ese viaje entre el pasado y el presente marca la pauta de casi toda la cita con el autor de 'Proyecto para excavar una villa romana en el páramo'.

«Muchos críticos me han dicho que en mi poesía hay pocos poemas de amor», comentaba De Villena antes de matizar que sí que hay amor en sus versos, pero un amor dirigido no tanto a otra persona, como a la propia idea de la belleza. «Creo que el poeta tiene algo de adivino», abrochaba De Villena para ilustrar cómo algunos de los versos leídos ayer en La Térmica se asomaban a estados de ánimo que no sentía en el momento de escribirlos y que ha ido descubriendo tiempo después.

La sala de Poesía SUR completó su aforo para asistir a varias de las lecturas programadas

La joven pareja de homosexuales ahorcada en Teherán en el verano de 2006, su encuentro con Jorge Luis Borges y la experiencia en las calles de Benarés fueron desfilando por la lectura de Luis Antonio de Villena. Tras él, la joven poeta sevillana Rosa Berbel tomó la palabra para compartir algunas de las composiciones que forman parte de su libro, 'Las niñas siempre dicen la verdad', publicado por Hiperión.

«Desde esta habitación se escuchan las noticias. / Dejas la tele puesta / mientras estamos juntos en la cama. / Me molesta saber que existe algo / fuera de aquí, / que hay algo más reciente que nosotros. / Saber que hay quien se muere / en el cuarto de al lado, / que están cayendo bombas encima de hospitales, / que están violando a niñas / o estrellándose coches en la A-92 / en el mismo momento en que pensamos / en que vamos quizás / un poco rápido».

Niñas y astronautas

Lee Berbel su poema 'Mass media' y acto seguido pasa a reflexionar sobre la maternidad, el miedo, la soledad y el dolor en hospitales casi siempre poblados por mujeres. Premio de la Crítica Andaluza a la mejor ópera prima y Premio de Poesía Joven Antonio Carvajal por 'Las niñas siempre dicen la verdad', Berbel cerró su paso por el atril con los poemas de más largo recorrido que cierran su libro.

Y si las niñas de Berbel siempre dicen la verdad, 'Los astronautas de verdad no regresan a casa'.Es el título del poemario de Rafael Muñoz Zayas editado por Pre-Textos que el autor brindó en Málaga 451. La Noche de los Libros.

El amor, la soledad, el sexo y el desarraigo fueron algunos de los asuntos que desfilaron por la velada poética

El fracaso, la soledad y el desarraigo transitaban por los versos de Muñoz Zayas camino de la medianoche. Y aún quedaba por comparecer Carlos Salem para enfilar la madrugada con libros y versos al calor de La Térmica.

Del candidato al Nobel a la estrella del pop

Escribe por la mañana, como mucho, dos páginas al día, siempre a mano, sin tachaduras ni correcciones, lento, como debería ser el sexo, nunca planea nada, sólo escribe. Y así, como sin darse importancia, Mircea Cartarescu ha alumbrado libros como 'Nostalgia', 'Solenoide' y 'El ojo castaño de nuestro amor' (todos ellos publicados en España por Impedimenta), que le han valido al escritor rumano una presencia recurrente en la lista de candidatos al Nobel de Literatura.

Con esa vitola comparecía anoche Cartarescu en La Noche de los Libros y el escritor cumplió su papel de cabeza de cartel como una memorable conversación guiada por el poeta, traductor y editor malagueño Carlos Pranger.

Ambos brindaron uno de los momentos estelares del festival literario de La Térmica ante una de las audiencias más numerosas reunidas en el auditorio Edgar Neville de la Diputación Provincial, por el que también pasaron la dibujante y escritora Emil Ferris, el vocalista de Suede Brett Anderson y la poeta y novelista cubana Wendy Guerra.

«Hay personas que no han escrito un solo poema en su vida, pero que son grandísimos poetas», sostuvo Cartarescu, que encuentra esa poesía en cualquiera que pueda apreciar «la belleza de una botella de agua» como la que sostuvo en la mano durante su cita con Pranger.

Cartarescu compartió con la audiencia algunas vivencias de su infancia en los suburbios de Bucarest, su pasión lectora que le llevaba a gastar en libros el dinero del almuerzo en el colegio, la biblioteca pública que se leyó entera siendo un preadolescente y la costumbre de su madre de contarles lo que había soñado mientras les preparaba el desayuno infantil.

Esos recuerdos de la infancia enlazaron con el relato de Anderson, que presentaba el primer volumen de sus memorias. «No soy muy fan de las típicas autobiografías del mundo del rock», lanzó el cantante de la mítica banda británica. Aunque, para fans, los que grababan anoche cada una de sus palabras con sus teléfonos móviles.