Del pintor experimentado al emperador estrangulado: Henri Matisse y Lucio Aurelio Cómodo

Henri Matisse, en su domicilio./
Henri Matisse, en su domicilio.

Tal día como hoy nacía Henri Matisse, fauvista antes del fauvismo, y moría Lucio Aurelio Cómodo, que incómodamente pasó a la historia como uno de los peores emperadores de la antigua Roma.

MARÍA TERESA LEZCANO

Tal día como hoy nacía Henri Matisse, fauvista antes del fauvismo, y moría Lucio Aurelio Cómodo, que incómodamente pasó a la historia como uno de los peores emperadores de la antigua Roma.

Henri Matisse. Del 31-12-1869 al 3-11-1954

El último día del año 1869 nacía, en el pueblo francés de Le Cateau-Cambrésis, Henri Émile Benoît Matisse, con unos fuegos artificiales en su perspectiva inmediata y en su futuro veinteañero una apendicectomía cuya correspondiente convalecencia, a la vez que despertaba su interés por lar artes pictóricas, defraudaba profundamente al Matisse progenitor, cuyo negocio de droguerías y semillas confiaba en endilgarle hereditariamente al hijo desapendizado, aunque éste cambió radicalmente las pinturas para brocha gorda por unos pigmentos a la goma arábiga y unos pinceles de pelo de ardilla, y los granos susceptibles de germinar por una arriñonada paleta de nogal, tras lo cual se lanzó gozosamente a la experimentación artística: de las difuminaciones impresionistas al principio óptico del puntillismo; del azul Aoyama del maestro japonés homónimo a las flores amarillas de su bodegón más célebre; de la estética oriental aislada en el Museo del Prado a la atracción geométrica del cubismo; de la glorificación colorista del fauvismo a los gouaches recortados que comenzó a perfeccionar cuando la salud le dio un ultimátum en misiva de cáncer de colon que se apropió pólipo a pólipo de su intestino grueso y hemorragió su creatividad en pinceladas fauvistas y simbólicos hongos que, al tiempo que lo finaban en menos que canta un gallo puntillista, lo mandaba de cabeza a una posteridad que Louis Aragon intentó en vano novelar mientras Andy Warhol declaraba sin ambages: “yo quiero ser Matisse”, y Picasso aseguraba que el difunto le había dejado en herencia su visión de oriente a través de las sumas de sus odaliscas. El propio Matisse, a su vez, había recalcado en cierta ocasión: “Desde el momento en que sostuve la caja de colores en mis manos, supe que era mi vida. Me tiré en ella como una bestia que se precipita hacia lo que ama”. Fauvista antes del fauvismo, bien sûr.

Lucio Aurelio Cómodo. Del 31-8-161 al 31-12-192

Mil seiscientos setenta y siete años antes del nacimiento franconorteño de Matisse moría, en su palacio del Monte Palatino, Lucio Aurelio Cómodo, que incómodamente pasó a la historia por haber sido uno de los peores emperadores de la antigua Roma. Lucio Aurelio, comúnmente conocido como Cómodo por la oportuna correlación entre nombre y adjetivo, fue engendrado por Marco Aurelio en Faustina la Menor y destinado desde sus días fetales por gestación y fatales por anticipación, a ser emperador; oficio que comenzó a ejercer cuando el padre murió en su lecho cesáreo, por causas naturales según la versión oficial y parricidamente acomodado por Cómodo según la rumorología del foro. El caso fue que a los diecinueve años se vio Cómodo convertido en César a la vez que libérrimo en la megalomanía que lo autoidentificaba con el mismísimo Hércules mientras sembraba el imperio de estatuas de sí mismo, y en el exacerbado sadismo mediante el cual de igual manera te mataba un perro que te torturaba un esclavo o te aniquilaba a todo lisiado viviente que se encontrara por las callejuelas imperiales; entretenimientos que alternaba con luchas en la arena contra gladiadores armados con espadas de madera a los que iba ensartando como a pinchos morunos en su lanza y su danza diabólicas, y con dilapidadoras orgías que acabaron hartando al personal patricio y plebeyo, incluyendo a su concubina Marcia, quien lo envenenó con tan mala fortuna que Cómodo vomitó cómodamente la ponzoña y se fue a dar un baño al caldarium, donde tuvo que rematarlo por estrangulación un liberto llamado Narciso. Después el senado romano declaró al estrangulado enemigo público retrospectivo y de facto, y decretó contra él una “damnatio memoriae”, que literalmente significaba condena de la memoria y en realidad equivalía a recordar de mala manera a todos tus muertos, a la vez que enviaba a la dinastía Antonina a hacer gárgaras ectoplásmicas y a Cómodo a un videojuego de la PlayStation 2 donde se pavonea en calidad de hijo de Júpiter por esos coliseos virtuales en los que, si tienes suerte, puedes acabar dándole de tajos al monigote del Cómodo hasta dejarlo como una hamburguesa de gladiador. Alea jacta est.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos