Picasso y Ava Gardner, unidos por el 'machaquito'

Picasso y Ava Gardner, unidos por el 'machaquito'
Foto: ROBERTO OTERO

El profesor malagueño Serafín Quero publica con Miguel Gómez Ediciones un ameno estudio sobre la historia y las curiosidades de las bebidas espirituosas

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Quizá las sensibilidades más mitómanas sufran un pequeño 'shock' al saber que Ava Gardner era muy aficionada a mezclar anís con cerveza. La combinación, de partida, no parece muy apetecible, pero la actriz se la bajaba «sin mesura» y en esa afición encontró un lazo con el malagueño Pablo Ruiz Picasso. «El anís es una maravilla... Dan ganas de empezar a dar vivas a España. El gusto del anís es de lo más civilizado. Ha hecho usted muy bien en traerme una botella de anís», le soltó el artista a Camilo José Cela cuando el escritor le visitó en agosto de 1958 con una botella de Machaquito debajo del brazo.

Son dos de las anécdotas que el profesor malagueño Serafín Quero reúne en el ameno y documentado estudio sobre bebidas espirituosas titulado, justo, 'El anís de Picasso y Ava Gardner' y publicado por el sello también malagueño Miguel Gómez Ediciones. Quero es profesor de Lengua Española en la Universidad de Dresde (Alemania) y ha desplegado una más que notable bibliografía gastronómica en libros como 'Diccionario cultural del vino', 'El champán. Historia, anécdotas, personajes' y 'Los ríos del vino'.

Ahora brinda Quero un volumen trufado de curiosidades y datos históricos, desde la recomendación de Hipócrates, padre de la medicina, de suministrar «vino hervido» para sanar algunas enfermedades hasta la historia de Marie Brizard, una joven de Burdeos (Francia) conocida por su espíritu caritativo que recibió de un marinero antillano al que que salvó de unas fiebres la receta del anís que ha convertido su nombre en una marca internacional.

Repasa Quero el extraordinario acervo cultural vinculado a los aguardientes. Sucede, por ejemplo, con el armagnac, un tipo de coñac nacido en la región francesa de Gascuña, patria de 'Los tres mosqueteros' convertidos en mito por el escritor Alejandro Dumas. La vinculación entre la bebida y los personajes de la novela desemboca en la frase estampada en la mayor parte de estos licores: 'reserve d'Artagan'. De hecho, cuenta el profesor malagueño que el 'verdadero' D'Artagan que inspiró el personaje de Dumas fue Charles de Batz Castelmore, señor de d'Artagan, que vivió en la región.

Aunque para lugar recóndito, la escocesa isla Jura. Trece kilómetros de ancho y nueve de largo, 168 habitantes, cinco mil ciervos y el manantial Market Loch implicado en la elaboración del sedoso whisky Jura. Y hasta allí se marchó hace seis décadas George Orwell para escribir su novela '1984'. También novelesca es la relación del whisky Talisker, elaborado en la vecina isla Skye, uno de los escenarios que aparecen en 'Al faro', de Virgina Woolf.

La conflictiva apropiación británica de la ginebra, creada en Francia como remedio para limpiar las impurezas de la sangre, y la tumultuosa historia vinculada al ron también desfilan por las páginas de libro de Quero sobre los aguardientes. Un viaje por diversos países y costumbres vinculados a estas bebidas destiladas, proceso perfeccionado por los árabes, como cuenta Quero sobre la etimología de la palabra alcohol: «Los árabes solían licuar el polvo de antimonio, lo hervían y lo dejaban después que se condensara y solidificara. Al resultado obtenido le llamaron 'al-khol', que se deriva del sánscrito 'kohala', y con él se maquillaban los ojos las odaliscas y concubinas del harén». Aquello de enseñar deleitando.

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