«La obra de Lorca destila luz, es una fuente inagotable»

Javier Viana dirige y protagoniza este espectáculo sobre Lorca. /SUR
Javier Viana dirige y protagoniza este espectáculo sobre Lorca. / SUR

El director malagueño Javier Viana rescata la faceta «más musical y vitalista» del genio granadino en ‘Espejo’, que se estrena el domingo en el Cervantes

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

El Festival de Teatro de Málaga acoge el domingo el estreno absoluto de ‘Espejo, capricho escénico’, un ambicioso montaje inspirado en el universo de Federico García Lorca que firma el director, autor y actor malagueño Javier Viana. La obra construye una novedosa visión del poeta granadino desde su casi desconocida faceta de músico. Tres personajes, a modo de espejo, reflejan la poliédrica naturaleza del genio junto a un piano de cola que adquiere personalidad propia, como una extensión más de su libertad creadora. Las tablas del Teatro Cervantes viajarán desde La Vega de Granada hasta La Habana más luminosa pasando por Madrid y un crudo Nueva York, escenarios que sirven a Viana para dar cabida a todas las voces de Lorca.

–¿Qué puede contarse del universo lorquiano que no se haya dicho ya?

–Mi acercamiento a Lorca tiene la intención de descubrir su faceta más luminosa y musical. Su poesía destila muchísima vitalidad, aunque la imagen que nos ha llegado de él está lógicamente marcada por su asesinato. Llevo un par de décadas buceando en su obra, así que me considero casi un amigo suyo (risas) y me duele que falte esa parte luminosa. Hay un texto magnífico de Aleixandre que lo describe de forma bellísima; dice que a Federico se le puede comparar con un niño y con un ángel, que era «mágico como una selva». El propio Lorca decía: «Mi corazón es un poco de agua pura».

–¿Hay algo que le haya llamado especialmente la atención de ese mundo más íntimo, de las cartas que cruzaba con amigos y familiares?

–Del Lorca íntimo abordamos parte de la relación que mantuvo con Buñuel y Dalí. Me he tomado la licencia de concluir un texto inacabado, ‘Diálogo con Luis Buñuel’, completándolo con extractos de cartas y otros fragmentos de mi propia cosecha que he elaborado tras leer a Pepín Bello y Alberti y documentarme sobre toda esa época de la Residencia de Estudiantes. También he cambiado un personaje, un tal Au, que teóricamente corresponde a Augusto Centeno, miembro fundador de la Orden de Toledo, para construir una relación de amistad entre Lorca, Buñuel y Dalí que muestre cómo se encontraban y se divertían, aunque también hubo desencuentros. Lorca, por ejemplo, estaba decepcionado porque sus amigos no entendían ‘Romancero gitano’. Es ahí donde más me meto en el terreno personal, con todo el respeto. También hay fragmentos de la relación epistolar con sus padres cuando estaba en Nueva York.

–¿Cómo plantea la escenificación de un autor tan poliédrico?

–Lo representamos a través de tres personajes, justamente por ese carácter poliédrico que comentas. Uno de ellos lo interpreta Nerea Cordero, que es una actriz y cantante magnífica. Ella representa el lado femenino de Lorca, la vinculación con su madre y la influencia de las matronas y de todas las mujeres que tuvieron importancia en su vida y en su obra. También aparece el Lorca más músico, interpretado por Javier Galiana, que es un virtuoso del piano y ha dirigido y compuesto el grueso de la música del espectáculo. Y luego estoy yo, que interpreto al Lorca más vinculado a la tierra, la naturaleza y la literatura, esa inquietud por buscar y airear las raíces.

–¿Por qué no aborda su asesinato?

–Es una cuestión muy impregnada ya en el imaginario colectivo. Su asesinato supuso una tragedia evidente, por eso hemos querido ir más allá y trazar un viaje que parte de su nacimiento y aborda la amistad, su viaje a Nueva York y la influencia que tuvo en su obra el crack del 29 y su estancia en Cuba, además de su posterior regreso a España. Es una propuesta que queda poéticamente abierta en ese tránsito oceánico, teniendo en cuenta que por entonces el viaje duraba semanas. Ahí escribió conferencias y concluyó ‘Yerma’. La obra de Lorca es una fuente inagotable.

–¿Qué supone estrenar en el Teatro Cervantes, aquí en su casa?

–Es estupendo. Además, hay un piano ‘steinway’ de gran cola que va a sonar extraordinariamente. Para mí es un placer. La última vez que me subí al Cervantes como actor fue con ‘El coloquio de los perros’, de Cervantes. Volver al teatro de mi ciudad me llena de satisfacción. Es ilusionante.

 

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