El Obispado veta dos esculturas en la nueva exposición del Palacio del Obispo

</p><p>'La custodia del cubata', de The Richard Channing Foundation y la caja de luz del artista Dionisio González, que no podrán verse en la exposición del Palacio del Obispo.</p><p>/
</p><p>'La custodia del cubata', de The Richard Channing Foundation y la caja de luz del artista Dionisio González, que no podrán verse en la exposición del Palacio del Obispo.</p><p>

La instalación 'La custodia del cubata' y una caja de luz de Dionisio González han sido retiradas de la muestra con fondos de la Fundación Cajasol

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZMálaga

El Obispado de Málaga ha decidido vetar dos obras incluidas en la exposición '25 siglos. La escultura en la colección de arte de la Fundación Cajasol' que ayer se inauguraba en la primera planta del Palacio Episcopal. Se trata de la instalación 'La custodia del cubata' del colectivo The Richard Channing Foundation y de 'Swimming pools' del artista Dionisio González. La primera de ellas recrea con vasos de vidrio la forma del receptáculo donde se coloca la hostia en la liturgia católica, mientras que la segunda muestra tres desnudos femeninos en una fotografía retroiluminada.

El director del Departamento de Patrimonio de la Diócesis malagueña, Miguel Ángel Gamero, argumentaba ayer que el Palacio Episcopal «no es el lugar adecuado» para mostrar ambas piezas. Asimismo, Gamero recodaba ayer que la muestra se enmarca en el acuerdo de la Diócesis con el Ayuntamiento de Málaga para que éste organice exposiciones en el Episcopal y que ese convenio recoge en una de sus cláusulas las capacidad del Obispado para decidir sobre los contenidos exhibidos en el inmueble de su propiedad.

Uno de los comisarios de la exposición, Juan Ramón Rodríguez-Mateo, no quiso ayer abundar en la controversia. «Nuestro trabajo consiste en estar al servicio del proyecto y no queremos crear ninguna polémica», reiteraba Rodríguez-Mateo, comisario de la exposición, que pudo verse el año pasado en Sevilla, junto a Iván de la Torre.

Pocos minutos después de las diez de la noche, el Obispado de Málaga emitía un comunicado en el que exponía las motivaciones de su decisión. Comenzaba el Obispado manifestando que Ars Málaga (nombre con el que ha bautizado su proyecto expositivo en el Palacio Episcopal) «en sus cuatro años de andadura nunca ha vetado obra alguna por su condición, forma o género expresivo». Si bien, acto seguido admitía el veto a las obras de González y The Richard Channing Foundation: «En el caso particular de la exposición hoy inaugurada (por ayer), ArsMálaga fue informada de las obras en el momento del montaje, y no antes. En ese momento rogó a la organización la no presentación de dos obras por no encontrarlas adecuadas para el lugar en el que se exponen, decisión que se engloba dentro del acuerdo entre la Diócesis de Málaga y el Ayuntamiento, para que el primero tenga la capacidad de seleccionar las obras a exponer. Dicha petición nace en base a la naturaleza de las obras indicadas y el lugar en el que se muestran».

Libre pero respetuoso

El comunicado del Obispado de Málaga también defendía que Ars Málaga «ha expuesto y divulgado exposiciones de todo género artístico, desde el arte sacro hasta el contemporáneo (...) sin limitar ni prohibir a sus comisarios a la hora de exponer las colecciones».

«ArsMálaga –seguía la nota– es un espacio de arte y cultura que promueve la divulgación de cualquier género sin ahondar en los posibles conflictos con ninguna confesión religiosa. En cualquier caso, siempre se ha trabajado con el mayor de los respetos a cualquier tipo de creencia o parecer, ya que entiende el arte como un género libre pero respetuoso a todo el mundo».

La decisión de retirar estas dos obras se suma al 'annus horribilis' del Obispado respecto al patrimonio artístico. Hace ahora 12 meses aparecían en la ciudad los mosaicos del artista francés Invader, uno de ellos en el Episcopal, sometido a protección patrimonial, lo que motivó la petición del Obispado para su retirada. Además, en febrero se supo que el párroco de la iglesia del Santo Ángel había retirado dos obras de Eugenio Chicano realizadas para el altar del templo por «no inspirar a la devoción».

Dionisio González: «Me parece un desatino censurar una obra por la desnudez»

El artista Dionisio González quiso ayer responder por escrito a la decisión del Obispado de Málaga de vetar una obra suya en una exposición en el Palacio Episcopal. «En primer lugar, me coge por sorpresa la noticia. Desconocía que hubiera esta exposición y también que la obra 'Swimming pools' del año 2000 formase parte de ella. Por otra parte significar, tan sólo, que me parece un desatino censurar una obra por la mostración de la desnudez. Curiosamente porque aquello que pretenden omitir es precisamente lo que la obra busca penalizar y aquello que le da sentido que no es sino la denuncia de la explotación y la sobrexposición de la mujer en las redes. Es decir, su cosificación», argumentó el autor a requerimiento de este periódico.

La obra de González (Gijón, 1965) está incluida en las colecciones de instituciones como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museum of Contemporary Photography de Chicago y el Centro Nacional de Arte Contemporáneo de París. Un bagaje al que ayer se refería el propio autor: «La obra en cuestión tiene 18 años y ha sido expuesta en numerosos museos e instituciones. En aquellos primeros trabajos empleaba algunos de los clichés felicitarios de la publicidad para contrarrestar la tiranía del placer y la exaltación del disfrute, caracterizadas por el debilitamiento del poder de las instituciones colectivas».

«Toda imagen es política –sigue González– y aquél que transmita signos se ocupa de gobernar, de manera que cualquier productor de símbolos es político. Y lo evidente en esta obra, en la que tres mujeres se introducen en agua, es la de la inmersión en un medio simbólico que es la red. Lo sorprendente es que todos sabemos que una especie de liberalismo 'integrista' puede estar poniendo a Internet en contra de registros democráticos ya que siempre que ha aparecido una estructura potencial de rentabilidad 'corporativa', las fuerzas del capital la han sometido a su interés. Es decir, que se terminan empresarizando las imágenes e instrumentalizando la mirada».

«Estos y no otros son el origen y la función simbólicos de esta obra», concluía el artista.