Los músicos callejeros se sacan el carnet

La calle Santa María es uno de los quince puntos autorizados por el Ayuntamiento para actuar en la calle. /Francis Silva
La calle Santa María es uno de los quince puntos autorizados por el Ayuntamiento para actuar en la calle. / Francis Silva

Una treintena de artistas de Málaga solicitan el documento que acredita que cumplen con la normativa

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Hace algo más de un año quien salía con sus instrumentos a la calle se exponía a una más que probable multa o a que le fuera requisada su herramienta de trabajo. Hoy la vía pública hace las veces de escenario con una condición: que el músico se ajuste a la normativa. Para acreditar que la conoce y la acepta, Lafama Andalucía (Federación de Asociaciones de Movimientos Artísticos y Culturales de Andalucía) ha comenzado a expedir carnets a los artistas callejeros, con el respaldo del Área de Cultura del Ayuntamiento y la Policía Local. De momento, desde que la iniciativa se puso en marcha la última semana de agosto, lo han solicitado un total de 33 personas. Llegar a todo el colectivo es ahora el reto.

El carnet no es obligatorio, imposible imponerlo en una profesión con mucha itinerancia y una gran cantidad de artistas que solo están de paso por la ciudad. Pero es un avance más en la regulación de una realidad que trajo de cabeza a Ayuntamiento, vecinos y artistas ante la ausencia de control. Se trata de un documento voluntario que acredita que esa persona respeta los puntos autorizados por el Ayuntamiento de Málaga para actuar –quince repartidos por el Centro– y las condiciones para hacerlo. «Con él, de un simple vistazo, el policía sabe que es una persona conocedora de la norma y que pertenece a un colectivo que lucha por mejorar sus condiciones laborales», detalla Pedro López Reyes, presidente de Lafama Andalucía.

Código de buenas prácticas

Cada carnet tendrá una vigencia de un año. Si transcurrido ese tiempo, el músico no ha tenido ninguna incidencia, se le renovará. De lo contrario, se le retirará. Al recoger el documento en la sede de Lafama, en la Sala Unicaja de Conciertos María Cristina, el artista recibe una relación de los puntos donde está permitida la actuación y se le informa del código de buenas prácticas. Para empezar: «El descanso vecinal tiene prioridad sobre la autorización al uso de los puestos», se indica. Para ello, nunca se podrán superar los 65 decibelios y se establece un horario: de 10.00 a 15.00 horas y de 17.00 a 21.00 horas

Según lo acordado entre todas las partes implicadas, cada músico no podrá estar más de dos horas en el mismo lugar ni actuar dos veces consecutivas sin dejar pasar al menos un turno de descanso para evitar la saturación acústica. Las áreas no están asignadas a ningún nombre en concreto, siendo el primero que llega a la zona quien puede hacer uso de ella. Pero, según los artistas, hay compañerismo y buena comunicación entre ellos. «No hay una lucha por el espacio. Siempre se permite que el compañero que llega, actúe», cuenta el guitarrista Pablo Quiadri.

En detalle

Quién puede solicitarlo.
Cualquier músico que quiera ejercer su actividad en los puntos autorizados por el Ayuntamiento en el Centro de Málaga.
Dónde puede solicitarlo.
En la Lafama Andalucía (Federación de Asociaciones de Movimientos Artísticos y Culturales de Andalucía), con sede en la Sala Unicaja de Conciertos María Cristina. En el correo electrónico famaandalucia@gmail.com. Y en el móvil 636133055.
Qué implica.
El documento es voluntario y acredita que esa persona conoce los puntos en los que está autorizada la música en la calle y acata el código de buenas prácticas. Se recomienda exhibirlo en un lugar visible durante la actuación.

Para quienes se ganan el pan con su instrumento en la calle, el cambio ha sido sustancial. «Ya no te sientes criminalizado y eso ya es un avance, te pone en otra posición. Una persona libre se expresa de otra manera», añade el guitarrista y cantante Pablo Ferre. Lo principal, apostilla Quiadri, ha sido «romper con la imagen del músico callejero como alguien problemático, una persona solitaria, una especie de 'homeless'». «Hemos demostrado que somos un colectivo unido, participativo y colaborador», apunta.

«Y ya no sales a tocar con miedo», asegura el violinista José David. Se marchó de Málaga cuando hace un par de años la situación se complicó, con habituales quejas vecinales e intervenciones policiales ante la inexistencia de una norma que seguir. «Incluso perdí el alquiler de mi casa», cuenta. Hace un año, con las aguas ya calmadas, regresó y ahora puede «sobrevivir» con su música. «He podido volver a mi ciudad y hay más vitalidad y más músicos», se felicita. De hecho, hoy se puede hacer un circuito por la música callejera desde la plaza de San Pedro Alcántara hasta Boquete del Muelle (frente a la salida del puerto), pasando por Especería, Compañía, calle Granada, Santa María, Alcazabilla, Travesía Pintor Nogales... Quince localizaciones en total que el pasado junio se actualizaron, al reemplazarse tres puntos problemáticos.

La credencial, de carácter voluntario, tendrá vigencia de un año y se podrá renovar si su titular no tiene ninguna incidencia en ese tiempo

Quien posee la acreditación –que deberá exponerse en un lugar visible– se convierte en una especie de «anfitrión» de aquellos que acaban de llegar a la ciudad. Se encargan de explicar a los colegas cómo funciona la música en la calle y velan por que se respete un sistema que se ha tardado años en implantar. Ellos, al fin y al cabo, son los primeros interesados en que se mantenga.

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