Zenet: «Estoy orgulloso de haber hecho algo creativo con mi dolor»
El malagueño regresa tras un año alejado de los escenarios y volcado en su labor como terapeuta. El 4 de diciembre hablará de su carrera y de su nuevo disco en el ciclo ‘Málaga, ida y vuelta’
Ha estado un año retirado de los escenarios y varios meses ausente de las redes sociales. Necesitaba tiempo y calma para crear, por primera vez, ... sin el «puntal» que le ha sostenido y acompañado siempre, su guitarrista José Taboada, con quien moldeó su sonido desde 'Los mares de China'. Dos años después del fallecimiento de Taboada, Zenet vuelve este viernes con 'Las manos y la voz', un álbum a modo de homenaje con el que abre una nueva etapa en su carrera. Un disco elaborado sin prisas y a la luz del día, antes de irse cada tarde a ejercer como terapeuta auxiliar en la misma clínica de Madrid en la que trató sus propias adicciones. De todo esto y más charlará el 4 de diciembre en el ciclo 'Málaga, ida y vuelta', organizado por SUR en el Centro Cultural La Malagueta (19.00 horas, entrada libre).
–Faltan pocos días para el lanzamiento, ¿en qué piensas?
–Estoy ilusionadísimo. Lo bueno de trabajar con tiempo es que te da una visión panorámica. No te pasa la ola por encima, sino que ves venir poco a poco cómo se van haciendo todas las cosas.
Encuentro en Málaga
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Qué Ciclo 'Málaga, ida y vuelta', con Zenet.
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Cuándo Jueves, 4 de diciembre, a las 19.00 h.
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Dónde Centro Cultural La Malagueta (calle Cervantes, 6).
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Entrada Libre hasta completar aforo.
–Por eso dejaste los escenarios durante 2025, para tener tiempo.
–Exactamente. Además ha habido cambio de compañía y de oficina de management. Es un cambio de ciclo total. Comienzo con BMG y es la primera vez en mi carrera que estoy con una compañía grande. Es un orgullo. Y luego estar con la oficina de Madame Vodevil, que lleva a artistas como Valeria Castro, con un roster con el que yo me siento muy identificado, me hace sentir muy arropado. Hicimos esa pausa para pensar bien lo que se iba a hacer. Le dimos muchas vueltas al disco, incluso a la portada. Yo estaba tan inmerso en el proceso que se me ocurrió decir 'oye, ¿y si la portada es un cuadro mío?'. El disco fue pidiendo de forma orgánica lo que tenía que pasar.
–Eso hoy día es la excepción. No se suele contar con tanto tiempo. Vamos acelerados.
–Cuando te planteas hacer las cosas de manera artesanal, el mundo te empuja para que vayas corriendo. Y en ese sentido teníamos que hacer un poco de activismo.
–Dicen en la nota promocional que este es tu disco más íntimo desde 'Los mares de China'.
–Es verdad que el punto de partida es la soledad de la guitarra y la voz, que en otros casos ha partido de otros instrumentos. Eso lo hace más íntimo.
«He aprovechado el año para trabajar en la música por la mañana y ser terapeuta auxiliar por la tarde»
–En el trabajo anterior experimentabas con nuevos ritmos, pero en las canciones que ya hemos conocido de este disco aparecen sonidos más puros.
–Sí, lo que pasa es que José Taboada era capaz de evocarte distintos géneros sin hacer ninguno como tal: podía evocarte un tango sin tocar un tango, una bossa sin tocar una bossa. En este disco, en cierto modo buscándolo a él, la única manera que he tenido de hacerlo ha sido yéndome a especialistas de cada género. Por eso este disco es un viaje al centro del género, al género puro. Un tango es un tango y una bossa es una bossa. Hemos hecho el viaje de vuelta.
–¿Te ha costado superar el golpe de la pérdida de Taboada?
–Eso nunca se supera del todo. Vives con el sentimiento de pérdida, porque éramos uña y carne. He echado más horas con él que con mi señora. Son muchos viajes, muchas complicidades… Y agradezco haber pasado mi proceso personal con respecto a las sustancias y tener, terapéuticamente hablando, la cabeza más centrada porque eso me ha ayudado a nivel personal y espiritual. Me ha ayudado a convertirlo en un proceso artístico, que no sea tan doloroso como para que no me deje moverme hacia adelante. Estoy muy orgulloso de haber conseguido hacer algo creativo con ese dolor.
–Porque esos golpes pueden desestabilizar mucho.
–Si no tienes dónde agarrarte, sí. Es como un puntal tuyo, una especie de muleta que de pronto deja de existir y dices '¿y ahora qué hago?'. Desde que estoy en este proceso personal he descubierto que soy introvertido. Yo tenía poco contacto con la farándula, con salir por la noche, mi único amigo era él. Nosotros charlábamos y compartíamos con la confianza de quien sabe que esa persona te conoce perfectamente. Ha habido que reciclar todo eso.
–Y él estuvo ahí durante tu proceso de recuperación de las adicciones. Te ha visto en tus mejores momentos, pero también en los peores.
–Totalmente, no solo aguantándome primero sino viéndome salir después.
«He descubierto que soy introvertido, mi único amigo era José Taboada»
–¿Y por qué 'Las manos y la voz'?
–Porque estoy metido hasta el cuello haciendo un 'collage' por cada una de las canciones. Se cruza la poesía y la pintura. La portada es un paisaje interior de los míos, una marina. Es algo bastante transversal que ha pasado por distintas artes para llegar a este sitio.
–¿Quién firma las letras?
–Hay dos letras que son exclusivamente mías, 'Mensajes borrados' y 'Tan lejos, tan cerca'. Las dos se extraen de mi diario personal. Y el resto, como en el disco anterior, está hecho con la colaboración fundamental de distintos poetas, como Juan Luis Mora, Tito Muñoz y Magdalena Lasala. Ellos me dan toda la libertad para ir como un alquimista entresacando, quitando y poniendo las palabras y la armonía. Y luego hay curiosidades, como una letra de Juan Miguel González, el poeta malagueño que trabajaba para Tabletom: 'Tango para Baudelaire', que tocamos con la armónica de Antonio Serrano y la guitarra de Raúl Kiokio. Y otra letra de El Manin, el colega de El Kanka, 'Química'.
–Se sabe que 'Mensajes borrados' es una canción contemporánea porque hablas del whatsapp, pero suena como un clásico.
–Es muy alquímico esto también. Un puchero que hacía tu bisabuela, si se hace exactamente igual hoy, con los mismos ingredientes de los mismos lugares, sabrá casi igual. Y lo mismo con la música. Es como retrotraerte a ese momento, tocarlo, hacerlo igual y de pronto surge un sabor parecido al que yo quería recrear, que es esa radio antigua de la casa de la abuela.
–'Y nos fuimos' es una canción de casi siete minutos. Eso desafía todas las normas de lo comercial. Nunca la pondrán en la radio.
–Yo no he sido un artista comercial, no he sido nunca de radiofórmula. A mí me han puesto en la radio los presentadores que me quieren. Y es normal que sea así. Pero siempre hay un circuito donde ponen música de calidad.
–¿Has echado de menos la adrenalina del directo?
–He estado pluriempleado. Por las tardes, hasta diciembre, tengo un contrato de terapeuta auxiliar en la clínica del Doctor Carrascal, que fue donde yo mismo pasé mi proceso personal. De tal manera que he aprovechado este año para trabajar en la música por las mañanas y por las tardes ser terapeuta auxiliar. Por lo tanto no te creas que me ha sobrado mucho tiempo para preocuparme. Ha sido maravilloso poder estar aprendiendo con el mismo equipo que me trató a mí.
Vuelta a Málaga
–Tienes tu vida en Madrid desde hace años, ¿te ves volviendo a Málaga en un futuro?
–Sí. Yo de aquí a poco tengo 60 años, es decir, tampoco puedo andar haciendo 100 bolos al año. A lo mejor puedo hacer uno cada fin de semana, que son 52. Pero eso irá bajando y de alguna manera me apetece ya tener una barbita con canas y dedicarme también a cumplir uno de mis sueños, que es aplicar la arteterapia a las drogodependencias. Y tener el mar delante y un barquito en el Candado chiquitito… En fin, poco a poco. A ver si lo que uno sueña se convierte en realidad.
–Los comentarios en Youtube de las canciones que ya has adelantado son muy buenos. Eres de los pocos que se libran del odio de las redes sociales.
–La verdad es que sí. En Instagram este último mes hemos tenido 100.000 visitas, es una pasada. Yo siempre me he mantenido sin comentarios. Nunca he comentado nada de otras publicaciones, y eso es fundamental, que no te tengan la radiografía hecha de ningún tipo porque se pueden agarrar a cualquier cosa. Pero sobre todo es porque a mí eso me hace perder tiempo y energía.
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