Un tiro certero de emoción en el Cervantes con Revólver

Un tiro certero de emoción en el Cervantes con Revólver
TEATRO CERVANTES

El mítico grupo de pop rock emocionó al teatro durante más de dos horas y media de concierto

CLAUDIA SAN MARTÍNMÁLAGA

Carlos Goñi sale en solitario a escena, habla con el público, bromea y pide al técnico de luces que ilumine el Teatro Cervantes para ver las caras de una audiencia que rebosaba ilusión. «Espero que no hayáis quedado con nadie porque vais a llegar tarde», comentó el músico jocosamente para entornar a guitarra, voz y armónica 'Por un beso'. La cercanía era tal que parecía que Goñi cantara en una reunión de amigos en la que sólo faltaba la cerveza, aunque el músico ya tenía su bebida preparada, dando pequeños sorbos a una taza de té que reposaba en una mesa a su lado. Desde 1988, en sus comienzos, el grupo Revólver siempre ha sido esto: Familiaridad y emoción en su entonación más pura y sincera. Poco a poco comenzó a salir a las tablas del Cervantes entre aplausos el resto de la banda mientras Goñi cantaba 'Más tequila'. Los músicos se incorporaron y cogieron sus instrumentos como quien se sube al autobús y se sienta donde puede. Cinco en escena son más que suficientes para crear un aura musical única e irrepetible. 'Eso de saber', nombre de uno de los temas más románticos, aunque sin perder su tinte rockero, levantó las voces de algunos de los asistentes menos tímidos que se atrevieron a acompañar a Goñi. Con 'Tu noche y la mía', del álbum Básico, se creó un ambiente recordable entre el público. El cantante de Revólver animó a cantar con la banda y, en la primera estrofa, enmudeció para permitir a los asistentes ser parte del grupo y alzar la voz acompañados de guitarra, batería, piano, bajo y acordeón. Todo un lujo.

Llegaron a Málaga la noche de un viernes que se preveía lluvioso para presentar #Básico4, un disco muy especial grabado en directo y acústico el pasado enero en el Teatro Price de Madrid.

El concierto sonó a melancolía, dejando un regusto de tristeza que recordó a tiempos pasados, siempre encima del escenario con los mejores temas de Revólver como banda sonora. Goñi no es un músico de aquellos que en escena sólo se limitan cantar sus canciones; el madrileño no dejó de interactuar con el público y de preguntar «cómo va todo por ahí» en repetidas ocasiones. Ser partícipes de algo que parece estar lejos es, en ocasiones, el mejor regalo del artista al seguidor. «El pasado es un lugar pésimo para vivir, huele a moho y está lleno de fantasmas», reconoció Goñi tras una pequeña charla introductoria para presentar 'Campanilla', una canción hecha historia en la que su infancia y la primera vez que le rompieron el corazón quedan retratadas en forma de melodías armoniosas. La emoción continuó hasta llegar a 'Faro de Lisboa', cuando Goñi silenció para hacer de director de orquesta levantando la voz del público en un estribillo pegadizo. Una pausa puso al Cervantes en pie entre aplausos, vitoreo y conversaciones hasta que el cantante volvió a aparecer en escena en solitario, como al comienzo. La luz de Goñi no se dejó apagar durante más de dos horas y media de concierto, dejando patente que hay tantas canciones que cantar y recordar que el tiempo pasa rápido, irremediablemente, para todos.