Texas arrasan con un viaje a los 90 en su concierto en Starlite

Texas arrasan con un viaje a los 90 en su concierto en Starlite
JAVIER NÚÑEZ

Los escoceses ofrecieron en Marbella un concierto de dos horas en las que repasaron los éxitos de sus 30 años de historia frente a una audiencia entusiasmada

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Que el nuestro es uno de los países que más cariño le han demostrado a Texas es algo que se ha puesto de manifiesto en la última gira por España de esta mítica banda de Glasgow, que ha pasado por nuestro país en seis ocasiones y sin dejarse ver en Barcelona ni en Madrid. El festival Starlite de Marbella no fue menos que otras citas en nuestro país y se marcó otro lleno en la que está siendo una de sus ediciones más exitosas.

Sharleen Spiteri, fundadora de la banda junto al bajista Johnny McElhone y el guitarrista Ally McErlaine, recientemente retirado de la música por problemas de salud, despachó todo el desparpajo ante un público entusiasta que recibió de buena gana los largos discursos llenos de bromas y de complicidad que se pronunciaron entre las canciones que formaban un repertorio lleno de grandes éxitos, pero intercalados con un puñado de tres temas de su último disco, 'Jump on board', que es la excusa para embarcarse en esta gira internacional, además de un par de versiones ajenas. «Os queremos mucho y os damos las gracias porque vosotros habéis estado con nosotros desde el principio».

Un viaje a los 90

Como es habitual en sus conciertos, el repertorio estuvo basado en proponer un viaje a los 90 y abrieron el concierto con 'I don't want a lover', su primer éxito y que ya contiene ingredientes imprescindibles en su sonido: mezcla de rock suave y blues, una línea de bajo impecable y una guitarra potente que, en este caso, hace un homenaje a la banda sonora de 'París, Texas' que dio nombre a este grupo formado a finales de los 80. Sharleen Spiteri llegó con un vestuario que como siempre pretende huir de la imagen femenina y vestía chaqueta y pantalón azul con una camiseta blanca de Apple Bonkers, mientras que la banda ejercía de negro. Con una guitarra verde colgada, tardó poco en pedir a los asistentes que se levantaran de sus asientos y estuvo continuamente pidiendo palmas, coros y más marcha. El público estaba encendido ya desde los primeros acordes, y luego llegaron 'Summer son', 'Halo' y 'Everyday now', todas ellas intercaladas con intervenciones respecto a la felicidad máxima que les producía visitar nuestra tierra, la comida, el vino y el clima inaudito para un grupo de Glasgow.

Spiteri, carismática y muy habladora

La cantante, que acaba de cumplir 50 años y acaba de casarse después de 10 años de relación con el conocido chef galés Bryn Williams, aprovechó para hacer comentarios respecto a la edad de los asistentes y reírse sola todo el tiempo: «Aquí veo mucha gente mayor, incluida yo misma, y aunque hace un calor que te mueres quería deciros que nosotros también tenemos piernas. ¡Y vamos a bailar!». En ese momento, una fan se acerca a sus pies con un vinilo de su último disco para que lo firme. «Claro, no tengo nada mejor que hacer en este momento». Entonces sonó 'Thrill is Gone', precisamente de ese primer trabajo, y 'Let's work it out', más funky y la primera concesión del repertorio a su último trabajo, junto a 'Tell that girl'.

Y es que el repertorio de esta gira de Texas es más bien un auto homenaje que hace explícito que ha sido una banda que tiene un número de éxitos internacionales difícil de abarcar y que no está al alcance de cualquiera, quizá ni siquiera del Texas de ahora, y que en su historia han encontrado mejor acomodo en las listas de ventas que en las opiniones de los críticos. Es el caso de 'In our lifetime' o incluso del más reciente 'In conversation'. La marcha que desplegó este espectáculo solo se vio interrumpida por la versión a piano de 'Tired of being alone' a la que siguió otra canción enorme como 'So called friend'.

Después de regalarle las baquetas a un niño que posiblemente sería la persona más joven de la audiencia («No todo va a ser Justin Bieber»), la banda seguía con un despliegue de temas del tamaño de 'In demand', con marea de luces de móviles, 'Black eyed boy' o el gran 'Inner smile', con ese pegajoso y efectista «Yeah» repetido hasta la saciedad, que fue sin duda una de las canciones más movidas del repertorio y la antecesora de 'Say what you want', otro de sus temas más grandes, que dio paso al típico numerito de irse para que la gente pidiera un bis, que quedó contenido en la versión de «el hombre que ha hecho todo lo que hay que saber de la música», el 'Suspicious mind' hecho célebre por Elvis Presley. Después de casi dos horas de fiesta y 'revival', el público abandonó el recinto para que lo volviera a llenar un enorme ejército de chavales que se disponía a escuchar a Juan Magan pasadas las dos de la mañana. Nosotros nos quedamos con el sabor de aquel viaje a los 90.

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