El sueño cumplido de Manuel Carrasco

Manuel Carrasco, en un momento de la actuación./Hugo Cortés
Manuel Carrasco, en un momento de la actuación. / Hugo Cortés

Unos 14.000 incondicionales abarrotan Marenostrum Castle Park de Fuengirola en una actuación soberbia del onubense

CLAUDIA SAN MARTÍN

A Manuel Carrasco le dijeron de pequeño «dónde vas tú que no puedes». Pocos años después demostró que era más que capaz, y que además, conseguiría todo lo que se propusiera, como por ejemplo, llenar el Marenostrum Castle Park de Fuengirola con un aforo de unas 14.000 personas que se deleitaron con canciones de los ocho discos que lleva a sus espaldas. Miles de rostros expectantes, llenos de emoción y con la voz dispuesta a corear todas sus canciones, entraron al recinto este viernes noche deseando que se llenara el escenario de la fuerza pasional que caracteriza a Carrasco y a su banda. El onubense comenzó el espectáculo con los nervios a flor de piel sentado en un banco de atrezzo con una de sus canciones más sentimentales, 'Me dijeron de pequeño', a la que el público respondía con sus voces al unísono. Sus ojos se llenaron enseguida del brillo que produce cantarle a tantas almas que día tras día reproducen sus canciones en casa.

Cuando le dijeron que las entradas se habían agotado pocos días después de que salieran a la venta el artista pensó: «¿Qué le pasa la gente de Málaga? ¿Está loca o qué?», a lo que se respondía a sí mismo: «Más loco estaba yo por veros a vosotros», levantando a coro los aplausos del público.

Los largas colas de coches a kilómetros de Fuengirola ya preveían los miles de seguidores que se dejarían la voz cantando con el artista en una noche primaveral que más que especial fue electrificante y sentimental. Seguía el show con 'Mujer de las mil batallas', uno de los temas más emocionales y con más historia, que ha sido la banda sonora de muchas vidas transmitiendo un mensaje positivo y lleno seguridad.

A guitarra y voz, dejando en un segundo plano a la banda, Carrasco comenzó a entonar 'Menos mal' con un auditorio enmudecido y expectante, solapaba con su peculiar pieza carnavalera 'Soy afortunado' y 'Ámame otra vez'.

«Toda la realidad que hay aquí supera con creces lo que lo había soñado», reconocía el artista con las lágrimas a punto del desborde.

La entrega fue innegable, y el sonido del recinto acompañó a la perfección con 'No dejes de soñar', un himno del artista en forma de oda a la amistad verdadera que levantó con fuerza a un público recíproco.

Un cambio de vestuario y 'Mi única bandera' a piano y voz precedieron la despedida que finalizaría tras 2 horas y 25 minutos de intensidad, emotividad sincera y mucha poesía musicalizada.

Carrasco remató el concierto con una canción dedicada a Fuengirola, inspirada en sus iconos, plazas y fiestas, haciendo también un guiño al mítico futbolista Juanito, que falleció trágicamente en 1992.

'Qué bonito es querer' fue la guinda del pastel en forma de abrazo y agradecimiento del que salieron decenas de pelotas hinchables gigantes, y que metafóricamente parecieron los fuegos artificiales que remataron una actuación memorable.