Soleá Morente: «Me dan más cancha en los espacios alternativos que en los flamencos»

Soleá Morente presenta su disco 'Ole Lorelei' en el Cervantes junto a Napoléon Solo. /Francis Silva
Soleá Morente presenta su disco 'Ole Lorelei' en el Cervantes junto a Napoléon Solo. / Francis Silva

La mediana de los Morente continúa la vía experimental que abrió su padre y se arriesga con nuevos sonidos en un disco que presenta este jueves en el Cervantes

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Su nombre ya la define: Soleá Morente. Flamenca de raza como el cante y con un acentuado 'gen Morente' que le lleva a investigar, probar y arriesgar. La mediana del clan sigue el ejemplo de su padre y parte de lo jondo para llegar a otros lugares. Su primer disco 'Tendrá que haber un camino' la acercó al rock y al indie pop. Con el segundo, 'Ole Lorelei', explora la sonoridad de su voz con un estilo que se mueve entre Las Grecas y Janet. Y todo, hasta usar el auto-tune, lo afronta con la misma naturalidad que si cantara un fandango. De hecho también se arranca por fandangos y alegrías en este último disco, fruto de su alianza con Alonso Díaz, de Napoléon Solo. Con él y otros componentes de la banda, actuará el jueves en el Teatro Cervantes, dentro del festival Terral.

En detalle

El concierto
Soleá Morente presenta 'Ole Lorelei' con Edu Spin a la guitarra flamenca, Alonso Díaz a la guitarra y teclados, Luis Miguel Fernández a la batería y José Ubago al bajo.
Lugar
Teatro Cervantes
Fecha
Jueves, 5 de julio, a las 20.30 horas.
Entradas
20 euros

'Ole Lorelei' es su segundo disco y le da una vuelta de tuerca a lo anterior, no tiene nada que ver. ¿Se resiste a encasillarse?

–Parece ser que sí. Me divierte aventurarme a hacer cosas que todavía no he hecho. Aquí exploro con el sonido de mi voz, con mi manera de interpretar, con los acompañamientos...

Es cantante de flamenco y pop rock, dos mundos que parecen alejados. ¿Es una artista de extremos?

–Sí, tiendo a unir extremos muy opuestos estilística y conceptualmente, porque yo soy así en la vida. Necesito la creación compartida, una de las cosas que más me gusta del arte es la interacción entre compañeros. Cuanto más idiomas uno aprenda, mejor se podrá expresar. Yo desde el flamenco vuelo hacia otros lugares donde antes no he estado. Dos referentes muy claros de este disco es el flamenco de Las Grecas, ese flamenco popular de los 70, y Janet, y son dos estilos opuestos. Y yo lo siento igual y de forma muy natural, igual que cantar un fandango.

Pero parece que su entorno musical es más indie que jondo.

–Es verdad que he decidido adentrarme en esa vía de la música alternativa y underground que me parece muy interesante y me ofrece espacios en blanco para crear. El ambiente flamenco lo tengo en casa desde que me levanto hasta que me acuesto. Tengo mis amigas gitanas, mi familia, mis hermanos... Y para lo otro es muy propicio Granada, porque hay una escena roquera y alternativa muy potente. Me gusta unir los dos ambientes.

«Mi padre me aconsejaría no tener miedo pero sí respeto a lo que haga»

Actúa en festivales indie, pero no entra en los festivales flamencos.

–En ninguno. Y no me importaría, pero no se ha dado el caso. Lo entiendo perfectamente, no me ubican mucho por ahí, pero igualmente puedo cantar un fandango, una granaína o unas alegrías porque es algo que tengo muy interiorizado. Pero sí es verdad que se me entiende mejor en los espacios alternativos, se me da más lugar y más cancha, por así decirlo.

En cierto modo, ¿continúa con lo que empezó su padre?

–Sí, me siento muy cerca de esa vía investigadora de mi padre. No solo yo, también mis hermanos la tienen. Lo que pasa es que a mí me ha salido más el punto roquero y estoy en pleno proceso de creación de mi propio sonido, investigando dentro de mí.

¿Qué pensaría su padre?

–Le echo mucho de menos, me gustaría contarle todo lo que estoy viviendo y todo lo que me está pasando. Necesito sus consejos y desde algún lado parece que me los manda, que es la formación continua día a día, hacer caso a mi intuición y no tener miedo pero sí respeto a lo que se está haciendo. Siempre nos lo dijo.

A su padre le dedicaron críticas devastadoras, pero acabó aceptándolas. Incluso, según comentó su hermana, le decía a su madre: «Pelota, ¡si eso es lo mejor!».

–El arte tiene que provocar una reacción, buena o mala, pero que remueva la sangre y pasen cosas. Pienso como mi padre. No me gustaría que me estuviesen diciendo todo el día qué bien cantas, qué guapa eres y qué bonito lo haces. Me gusta que a unos les parezca bien, a otros no, que la gente piense y dé su punto de vista.

¿'Omega' es la obra que más le ha influido?

–La obra entera de mi padre me ha marcado directamente. Siempre nos ha hecho partícipe de su música, nos animaba a cantar, a tocar la guitarra, nos llevaba de gira... No era un padre que nos mantuviera al margen.

¿Se resistía a seguir por la vía del cante y por eso estudió Filología Hispánica?

–Antes de meterme en todo este lío de la música mi padre me animó a ir a la universidad y llevaba razón. Me decía que todo se puede hacer y que porque estudiara una carrera no significaba que no pudiera ser cantante.

Ahora existe una generación llamada a renovar el flamenco. Rosalía, Rocío Márquez, El Niño de Elche, usted..

–Pues sí. Somos una generación que hemos ido a la universidad, que hemos tenido maestros como Morente y Camarón que han abierto la puerta a otros espacios. En la música hay que ir al compás y hay que actualizarse. Si se queda anquilosado en el purismo que se enfada si te sales de la norma... Es inevitable que evolucione porque el flamenco es pura vida.

Su próximo disco, ¿romperá con lo anterior, como ha hecho con este?

–Posiblemente, aunque voy a intentar que no sea tan rupturista...

No le da miedo el cambio.

–Siempre me gusta ir y venir. Tengo 33 años y ya sería el momento de que tuviese una casa, una familia, unos hijos... Pero aún no, me gusta mucho la libertad, viajar, entrar y salir... Quizás llega un momento en que me asiente en un tipo de música, pero de momento me llama la libertad.

¿Cómo influye en esa libertad el apellido Morente? Sabe que la compararán con su padre y su hermana.

–No me influye para nada ya porque estoy curada de espanto. Cuando eres más joven sí y hay gente que es muy cruel a veces. Las comparaciones son normales, siendo hija de un genio y hermana de otro te van a mirar con lupa. Lo entiendo, pero a veces sí me han molestado. Pero ante la adversidad, me crezco. Que me comparen con ellos es gloria bendita.

 

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