Salvi Pérez: «Twitter es una jauría de grillos locos»

Salvi Pérez: «Twitter es una jauría de grillos locos»
Web Salvi Pérez

Músico, cómico y, desde no hace mucho, actor. El malagueño no deja de soñar con algún espacio en televisión o con un papel, tanto serio como cómico, en una serie

MARINA RIVAS

En su vida, le ha dado tiempo a cambiar muchas veces de opinión o, más bien, de camino profesional. Entró en el conservatorio para estudiar percusión, pero terminó por dejarlo, iniciarse en el mundo laboral y compaginar más tarde la comedia con la composición de algún que otro tema más callejero de lo que le enseñaron. Al malagueño Salvi Pérez se le da mal el inglés, el mismo que le ha llevado a participar en la serie estadounidense 'Snatch'. Es un firme defensor de la comedia, en todos sus estilos, y asegura que saltará en favor de compañeros de profesión, como el caso de Rober Bodegas, siempre que pueda, hasta que la gente entienda que se puede hacer humor sobre todo.

En su biografía en redes sociales se autodefine como «jugador profesional de dominó sobre patines». ¿Qué es eso?

–Eso no tiene sentido ninguno (ríe).

El no tener sentido le define, ¿no?

–Exactamente.

–¿Qué tiene entre manos ahora mismo?

–¿Ahora? Pues me mudo a Madrid, que me han salido un par de cosillas en series y también algún que otro bolo. Ya mismo se emite también algún capítulo de 'Snatch' en el que salgo.

–¿Qué tal la experiencia?

–Bien, grabando en inglés. Sólo hicimos dos malagueños el 'casting' para la serie porque al ser en inglés, nadie quería presentarse.

O sea, que el idioma lo maneja bien…

–Sí, desde pequeño he hablado bastante inglés y en mi casa en general, sobre todo mi padre, también lo hablaba bastante.

Humoristas en casa no tenía, ¿verdad?

–Podría, porque todos son graciosos, pero no. Yo estudié música en el conservatorio toda la vida y llegó un momento en el que, sin saber muy bien por qué, me metí en la comedia.

–¿Qué tipo de música?

–Percusión, aunque no lo llegué a terminar. Estuve desde los ocho hasta los 14 o15 años. En mi casa tenía guitarra, piano, batería… De todo.

–¿No pensó en crear un grupo?

–No… ¿Sabes qué le pasa al conservatorio? Que siempre te enseñan la música de gente que ya ha fallecido hace 400 años y eso para un niño no es atractivo…

Vamos, que si pudiera cambiaría las enseñanzas del conservatorio para introducir tendencias más modernas, ¿no?

–Creo que ya se está haciendo con algunas cosas…

–¿No se ha planteado seguir haciendo temas en Madrid?

–Es que mis amigos no estarán allí, pero en cuanto pueda me encantaría seguir.

Y después trabajó en el Puerto de Málaga…

–Sí, mi padre trabajaba allí en una oficina y los veranos iba a echarle un cable o si no a la empresa de algún colega en los almacenes a cargar y descargar… Después entré a la bolsa portuaria, pero a los dos años me presenté a un concurso de cómicos y lo dejé.

Uno de los precursores del Comedy Central…

–Claro, yo grabé de los primeros, cuando la gente pirateaba el Canal Plus (ríe).

El nivel de Dani Rovira ya no es alcanzable, ¿no?

–Lo de Dani es increíble. Está ahora en Atlanta trabajando con Dwayne Johnson.

–¿Quién es el que marca ahora la línea de la comedia en España?

–Probablemente, David Broncano y su grupo. No a todo el mundo le gusta este humor, pero a mí me encantan.

Del sector de la comedia, ¿con quién va a hacer más vida allí en Madrid?

–Pues con amigos como Juanma Lara, Salva Reina, Miguel Martín… De hecho, he alquilado una habitación en el piso de Juanma (ríe).

Le he visto muy activo en las redes sociales, saltando en defensa del humorista Rober Bodegas por el tema de las críticas tras unos chistes de gitanos…

–Claro, siempre a favor de él y de la comedia. Uno se puede enfadar por todo, pero hay que entender cada cosa en su circunstancia. Los cómicos hacemos chistes sobre todo: gitanos, gordos, calvos, delgados, altos…

–¿La gente se ha vuelto más irascible gracias a redes como Twitter?

–Sí, hay mucho ofendido ya… Twitter es una jauría de grillos locos (ríe). Yo me autocensuro demasiado, además tampoco me conocen tanto como a otros compañeros.

–¿Dónde están los límites del humor?

–No tiene límites. Están en quien lo escucha no en quien lo hace. Si no te gusta la comedia, no la veas. La libertad de expresión es eso. Además, la comedia también tiene mucho de crítica social y tampoco vamos a dejar de hacerla.

En sus chistes o monólogos, haciendo crítica política, ¿a qué personajes suele recurrir más?

–Quizá más a los de la derecha, pero no me caso con nadie, así que lo hago de todo.

Y de los políticos actuales, ¿quién diría que es el más cómico o el que más tolera el humor?

–Todos lo toleran si les viene bien el chiste.

De sus compañeros de sector, ¿quiénes son los que más entran al trapo en cuanto a política?

–Casi todos, pero los mismos de 'La Vida Moderna', por ejemplo, se callan poco y me parecen geniales.

–¿Hacia dónde le gustaría enfocar más su trabajo?

–Me gustaría en televisión, en series o en algún espacio para hacer mis monólogos y tal. Siempre he soñado con algo parecido a una sección con Buenafuente, Broncano o también un papel en una serie.

–¿Qué tipo de papel?

–Pues siempre me dan de 'malote' por las pintas, pero me gustaría que me dieran algo más serio, de policía.

Y si tuviera que identificarse con un actor ya existente, sería…

–Jim Carrey me encanta, hace tanto el rol cómico como el serio.