Rosalía y el flamenco del futuro

La cantante Rosalía/EFE
La cantante Rosalía / EFE
Txema Martín
TXEMA MARTÍN

La primera certeza que tenemos a día de hoy es que vamos a tener a Rosalía hasta en la sopa, para bien y para mal. Al cierre de esta edición, como suele decirse, al mundo le faltan pocas horas para el lanzamiento discográfico más importante del año y puede que de mucho más, un segundo trabajo largo que fue anunciado en el mismísimo Times Square neoyorkino en una nueva demostración de que estamos hablando de un fenómeno global. Lo que sabemos de este trabajo llamado 'El mal querer', presentado en unas pocas ocasiones en directo, es que está basado en una novela de autor anónimo, escrita en el siglo XIII y llamada 'Flamenca', y que contiene once pistas como once capítulos en los que la mujer coge cada vez más fuerza. La pasada noche de miércoles se celebró un concierto para ofrecer en primicia más temas, como ya hizo en su gira de adelanto que pasó por Marbella. Todo lo que le ha pasado en los últimos tres años a esta paya de 25 años nacida en un recóndito extrarradio barcelonés ha servido para hacer sus pasos más firmes y atestiguar que estamos ante una de las artistas, españolas o no, más importantes del milenio.

Como en todo camino hacia el éxito, más si se produce de forma efervescente y frente al bullicio de la masa, Rosalía ha tenido que esquivar críticas, algunas feroces, respecto al poco linaje de su casta; comentarios que iban de los genuinamente racistas hasta la acusación de superficialidad, de ser un producto de puro marketing o de apropiacionismo: «Rosalía utiliza rasgos culturales ajenos como si fueran pestañas postizas», dijeron uno de estos salvadores del flamenco que contradicen con sus posturas la histórica maleabilidad del cante. Rosalía se defiende de las críticas como mejor debe hacerse, atizando el látigo de la indiferencia, trabajando duro y teniendo claro lo que quiere hacer. La revelación definitiva de que el cante es un fenómeno tan urbano como el rap.

Por supuesto que todo este 'boom' tiene una enorme estructura discográfica detrás pero eso no elimina su talento, sino que lo amplifica. A Rosalía no le ha hecho falta venderse porque ya la han comprado tal y como es. También ella que deja claro que es la dueña de su carrera. En sus giras la coreografía está medida al milímetro. Ella, con ayuda de El Guincho, es productora y compositora de un disco del que ya hemos recibido tres adelantos: 'Malamente', 'Pienso en tu mirá' y el último 'Di mi nombre', título calcado del éxito de las Destiny's Child que vuelve a demostrar que Rosalía tiene más que ver con Beyoncé que con la Niña de los peines. Por si fuera poco ya ha rodado con Pedro Almodóvar en la película 'Dolor y Gloria', una manera de estrenarse en el cine como nadie. Ya hemos visto nacer a la estrella y ahora vamos a ver como asciende hasta el firmamento, como en un fenómeno paranormal.

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