Roger Hodgson y el Nissan Primera

Roger Hodgson y el Nissan Primera
Josele -

El concierto del británico en el Starlite no solo fue un éxito de público, sino también una ocasión para que los fans de Supertramp recuperasen los recuerdos asociados a sus míticas canciones

FERNANDO MORGADO

La música tiene el extraordinario poder de transportarnos a un lugar y a un momento concreto de nuestro pasado. Un disco o una canción te puede hacer viajar en el tiempo más rápido que el Delorean. Mi padre –que tal vez lea estas líneas espantado por este uso tan inadecuado de la primera persona– tiene la culpa de que para mí, las canciones de Roger Hodgson siempre suenen dentro de un Nissan Primera de camino a Almargen. El líder de Supertramp dio el 26 de junio de 1997 un concierto en el Conservatorio María Cristina de Málaga. Cadena 100 retransmitió el concierto y un compañero de trabajo le grabó a mi padre un casete que sonaría una y otra vez en el Primera rojo hasta que todos los miembros de la familia nos aprendimos de memoria cada canción y cada palabra.

El sábado, mi padre me recogió en su coche para «tomarnos la revancha». Ya habíamos intentado ir a un concierto del músico británico en el Starlite de Marbella en 2012, pero los gajes de su oficio –que ahora es el mío– hicieron que tuviésemos que dar la vuelta a mitad de camino, después de darnos cuenta de que quizá no llegaríamos a tiempo ni para los bises.

En esta ocasión nos encontrábamos en la cantera de Nagüeles casi dos horas antes, tiempo más que de sobra para, como indicaba la entrada, «disfrutar de la experiencia» de Starlite. A la hora fijada, Roger Hodgson salió al escenario ataviado con una chaqueta beige con cuadros azules. La luz de un foco destacaba la figura del británico, de 69 años, sobre los otros cuatro músicos, algunos de los cuales seguramente no habrían nacido cuando se compuso 'Take the Long Way Home', el primer tema del repertorio. Entonces pudimos comprobar que el resto del público compartía nuestra emoción. No solo estaban allí para ver a Hodgson, sino para desempolvar los felices recuerdos asociados a sus composiciones, para volver por un par de horas a su particular Nissan Primera.

Un viaje al pasado

El inglés no tuvo reparos en invocar la nostalgia y propuso «un viaje» que comenzó con las notas de armónica que anuncian 'School'. A la tercera canción ya se atrevió con un clásico de la talla de 'Breakfast in America', que escribió con tan solo 19, y con la que terminó de ganarse a la audiencia. Preguntó en una mezcla de inglés y español «¿A quién le gusta silbar?» y se arrancó con 'Easy Does It', a la que siguió 'Sister Moonshine'. Hodgson volvió a colocarse delante del teclado Roland y algo hacía sospechar que otro gran momento se acercaba: era 'The Logical Song' y muchos sacaron el móvil para inmortalizarlo.

Yo miraba de vez en cuando a mi derecha para ver a mi padre boquiabierto, emocionado, pidiéndome que le tradujera los comentarios de Hodgson y cada vez más nervioso según pasaban las canciones. 'Even in the Quietest Moments', la animada 'Had a Dream', que levantó al público por primera vez, 'Child of Vision', 'Fool's Overture'... Hasta que llegó 'Dreamer' y allí estábamos los dos, juntos pero no en Marbella, sino en un Nissan Primera en dirección al pueblo cantando en falsete algo parecido a «Dreamer, you know you are a dreamer / Well can you put your hands in your head oh no!».

En el éxtasis de los bises sonaron dos himnos como 'Give a Little Bit' y 'It's Raining Again'. Hodgson prometió volver a Marbella y yo le prometí a mi padre que allí estaríamos otra vez, él al volante y yo detrás, en algún punto de la A-45, para cantar 'Dreamer' en un inglés inventado.