Rock the Coast: la fiesta de las manos cornudas

Rudolf Schenker a la eléctrica y Klaus Meine al micrófono, en el recital de heavy metal y hard rock que ofreció Scorpions. /Hugo Cortés
Rudolf Schenker a la eléctrica y Klaus Meine al micrófono, en el recital de heavy metal y hard rock que ofreció Scorpions. / Hugo Cortés

La familia del metal abarrota el Rock the Coast en Fuengirola con un concierto memorable de Scorpions y la despedida de UFO

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

No hacía falta escuchar la música para saber de qué iba esto. Kilómetros a la redonda del Castillo de Sohail, decenas de tipos con largas melenas, tatuajes y camisetas negras se dirigían hacia la loma de la fortaleza desde primera hora de la tarde. Cuanto más se acercaba uno, más audibles eran los riffs de guitarras y los aullidos que llegaban desde el escenario. Una vez dentro, miles de manos cornudas se movían al ritmo de las potentes melodías. Los hijos del metal celebraron ayer su gran fiesta en Fuengirola en la primera de las dos jornadas del Rock the Coast. Tópicos aparte, el festival dejó conciertos memorables con algunos de los padres del género en las tablas en un ambiente dominado por el buen rollo. Solo sobraba el viento.

Con Scorpions, pasadas las diez de la noche, se rozó el lleno. Unas 14.000 personas, calculaba la organización, saltaron junto a una de las bandas más grandes del heavy metal y el hard rock. Con una producción propia de los números uno, Scorpions ambientaba cada tema con audiovisuales, algunos de ellos con la bandera española de fondo en un guiño al país. Con Klaus Meine al micrófono y un incombustible Rudolf Schenker a la eléctrica (todo un showman con su despliegue de gestos), los alemanes iban y venían del presente al pasado con temas coreados, aplaudidos y bailados por el Rock the Coast. Desde canciones recientes como 'We built this house' hasta veteranas como 'Make it real', 'Is there anybody there?' y 'The zoo'. Pero los baladones clásicos del metal no fallan y el público se dejó llevar como nunca con la preciosa 'Send me an angel', el himno de paz 'Wind of change' y la emblemática 'Still loving you' en la recta final. Brutales los momentos instrumentales descargando toda la fuerza de las cuerdas y el impresionante solo de batería que se marcó Mikkey Dee.

Scorpions sigue en la carretera porque disfruta y eso se nota. Klaus repartió baquetas entre el público, elogió la ubicación frente al castillo y no dejó de motivar a la audiencia con Rudolf y Matthias Jabs como fantásticos escuderos. Al cierre de esta edición, se esperaba la salida de Europe a escena.

Los alemanes tomaron el relevo a UFO en su adiós de los escenarios españoles. La banda eligió Fuengirola como la única fecha nacional de la gira con la que se despiden de los directos. Por eso, Phil Mogg volvía una y otra vez sobre los 70 y los 80, las décadas que han convertido a esta veterana banda en historia del hard rock. Con los riffs iniciales de 'Mother Mary', el público ya estaba entregado a la causa. Himnos como 'We belong to the night, un aplaudido 'Only you can rock me', un alargadísimo 'Rock Bottom' (con Vinnie Moore en estado de gracia) y, por supuesto, un infalible 'Doctor doctor' en la traca final acabaron por encender al Rock the Coast. Espectaculares los solos de guitarras de Vinnie Moore que dejaban al respetable plantado en el césped sin articular palabra y buena disposición del jefe Mogg, que habló y hasta brindó con su cerveza con quienes pasadas las nueve de la noche ya abarrotaban el recinto.

Al otro lado de escenario, un público maduro curtido en conciertos de rock con muchas camisetas con logos de grupos que lucían como avales de la 'tribu'. Los más jóvenes eran los niños que acompañaban a sus padres e inmortalizaban el momento con 'selfies metaleros' que guardar para la posteridad: lenguas fuera y manos cornudas arriba. En su mayoría, extranjeros, con británicos y alemanes a la cabeza.

Tres escenarios

El Marenostrum Fuengirola se transformó para el Rock the Coast. El escenario central se desdobló en dos tarimas para alternar los conciertos principales sin tener que esperar al cambio de equipos. Mientras el carismático Udo Dirkschneider gritaba aquello de 'Independence Day', justo al lado se preparaba todo para la finlandesa Tarja. Al mismo tiempo, Alkaloid hacía retumbar los muros del castillo. «Are you ready for rock?», preguntó Tarja para abrir fuego. La cantante jugó con su voz de soprano lírica para hacer gorgoritos y alcanzar tesituras imposibles y avanzó temas de su nuevo disco, que saldrá a la venta en agosto. Le puso actitud, siempre con una sonrisa y con gestos cómplices con su formidable banda de seis músicos. «Estoy casa», dijo en un perfecto español a modo de despedida. Pero esto solo es el principio. Hoy le toca el turno a otro mito del género: Ritchie Blackmore, el legendario guitarrista cofundador de Deep Purple, con la nueva versión de su grupo Rainbow. Y el año que viene, avanzaron desde la promotora Madness Live!, habrá más.