Rocío Molina, a 'Grito pelao' en Avignon

Rocío Molina hace partícipe a su madre del espectáculo./Pablo Guidali
Rocío Molina hace partícipe a su madre del espectáculo. / Pablo Guidali

La malagueña estrena hoy en Francia su espectáculo más personal, embarazada y acompañada de su madre y de la cantante Silvia Pérez Cruz

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

«Siempre detesté la idea de ser madre. Pero hace unos años, en un momento que estaba estresada y triste, empecé a sentir otro tipo de amor, un deseo. Era una época de crisis y lo único que me hacía seguir ensayando era hablar a ese hijo que todavía no tengo, bailarle a él». Un hijo que ya está en camino. Rocío Molina se confiesa en el texto que acompaña a 'Grito pelao', el espectáculo más personal de su carrera que hoy estrena en el Festival de Avignon (Francia). Allí se representa hasta el 10 de julio y después, el 7 de agosto, lo traerá a casa, al Teatro Cervantes dentro del festival Terral.

En Málaga

Espectáculo
'Grito pelao', de la compañía de Rocío Molina. Dirección artística: Carlos Marquerie, Rocío Molina y Sílvia Pérez Cruz.
Lugar
Teatro Cervantes, dentro del Festival Terral.
Fecha
Martes, 7 de agosto
Hora
20.30 horas
Entradas
Entre 15 y 45 euros.

La 'danzaora', Premio Nacional de Danza, se desnuda una vez más en escena rompiendo los límites del movimiento y de su propio cuerpo. Pero en esta ocasión lo hace desde «la quietud, la espera y la escucha» con el deseo de encontrar un nuevo lenguaje que no implique el dolor físico. «Para bailar necesitaba traspasar una frontera de dolor, poner a mi cuerpo en un extremo que cuando lo traspasa, el dolor cesaba y me permitía entrar en un estado en el que podía bailar», reconoce. Ahora ha preparado su cuerpo «para la sensibilidad, la conciencia y el placer». No tira de fuerza, ni energía ni de virtuosismo como en tantas otras ocasiones, sino que construye desde la delicadeza y la fragilidad de un embarazo.

La 'danzaora' aprende a bailar desde la quietud y no desde la energía en esta propuesta que el 7 de agosto llega al Cervantes

Tras someterse a una inseminación, la malagueña baila a 'Grito pelao' su ansia de ser madre y lo hace acompañada de la suya propia, Lola Cruz. A ella le dedicará un taranto. «Lola es una mujer del sur de España, entregada durante muchos años a la carrera de su hija. De esa manera que se entregan las madres, desviviéndose y absorbiendo en ese desvivir lo que les falta. En escena vemos e intuimos capas de culpa, de miedo, de años de palabras no dichas entre ellas. Pero Lola ha cambiado, es ya una mujer madura y Molina –en este ritual de renacimiento personal que corre bajo la superficie de la pieza– se permite perdonar y querer», se lee en las notas al espectáculo, que cuenta con la dramaturgia de Carlos Marquerie.

Una voz que emociona

Dos mujeres unidas de por vida a la que se suma una tercera, también madre: la cantante y actriz Silvia Pérez Cruz, una de las voces que más emocionan del panorama musical español. Un encuentro fortuito entre ambas artistas derivó en una colaboración espontánea de Molina en un concierto de Pérez Cruz, y conectaron al instante. «Empezamos a trabajar solas. Y apareció el gesto y el cuerpo. Trabajábamos en el suelo, tocándonos, mirándonos, llegando a posturas fetales, salía el canto, sincopado, abstracto, le cantaba a la barriga de Rocío... Así empezamos», recuerda Pérez Cruz en el dossier.

Silvia Pérez Cruz y Rocío Molina.
Silvia Pérez Cruz y Rocío Molina. / Pablo Guidali

Los papeles parecen intercambiarse. Rocío saca por primera vez la voz en escena. Silvia trabaja con su cuerpo. «En esta obra son actrices, bailaoras o bailarinas, músicas o cantantes y performers, pero ante todo y sobre todo son tres mujeres que se muestran transparentes y convocan en escena los fantasmas del pasado y nos abren el cajón de sus deseos». Cuerpo, voz y alma.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos