Ricky Martin no regala su trono

El artista, durante el espectáculo. /Ñito Salas
El artista, durante el espectáculo. / Ñito Salas

El cantante puertorriqueño demuestra en Fuengirola que aún tiene mucho que decir en la música latina

EFE

Año 2018. El reguetón y el trap copan las listas de éxitos más allá de los países de habla hispana y artistas como Maluma, J. Balvin, Daddy Yankee o Bad Bunny se disputan el trono de la música latina. Pero la nueva generación tendrá que contar todavía en el reparto del pastel con un puertorriqueño que marcó una época y que no venderá barata su corona. Ricky Martin llegó el jueves a Fuengirola para demostrar, con toda su artillería, el tirón que aún tiene. Eso sí, entre un público en su mayoría por encima de los 35 años. Le bastó el simple reclamo de su nombre y primer apellido para convocar a nada menos que 8.000 personas en la ladera del Castillo Sohail y a otras muchas, sin entrada, en los alrededores.

El concierto, el último del festival Marenostrum Music Castle Park, comenzó puntualmente a las 22.30 de la noche, aunque algo más tarde para los redactores de los medios acreditados, algunos de los cuales llevaban esperando más de dos horas. Extrañamente, alguien de la productora Fox se olvidó de los periodistas y no pudimos acceder al recinto hasta la cuarta canción. En la lejanía se pudo intuir el comienzo de la velada con la canción que dio a conocer a Ricky Martin en España, 'María'. Hasta en las gradas se las apañaron para dar un pasito p'alante y otro p'atrás. La chaqueta de estilo marinero con la que saltó a las tablas le duró poco al puertorriqueño. Es comprensible: con 46 años nadie le puede acusar de presumir demasiado de su apolínea figura.

Éxtasis

No solo conserva el intérprete su físico, sino también sus habilidades como bailarín y su voz. El ritmo lo sacó a relucir en 'Drop It on Me' y 'Shake Your Bon-Bon', canciones que comparten estribillo facilón, y las dotes vocales en 'Vuelve', que cantó tapado con un batín dorado. «No hay mejor forma de empezar mi gira europea que en España. Quiero que esta noche vuelen sin importar el qué dirán». A las primeras palabras de Martin les siguió una exhibición de sus musculados bailarines en 'Más', que solo fue un calentamiento para el éxtasis que se vivió con 'She Bangs' y 'Livin' La Vida Loca'.

El otro momento de la noche, más pausado, llegó con 'Tu recuerdo' y la aparición sobre el escenario de LaMari de Chambao, que poco antes había firmado su último concierto con el nombre del grupo malagueño. Sobradísimo de carisma y empapado en sudor después de 'Por arriba, por abajo', Ricky Martin terminó la fiesta con las más actuales 'Vente Pa' Ca' y 'La Mordidita'. «Ustedes son difíciles, pero me los llevo pa' casa», dijo, agotado, antes de despedirse con la sonrisa del que aún se siente el rey.

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