La plaza de ayuda de concertino que no era

Marina Peláez se incorporó a la OFMcomo solista de violín primero (ayuda de concertino) el pasado septiembre./Ñito Salas
Marina Peláez se incorporó a la OFMcomo solista de violín primero (ayuda de concertino) el pasado septiembre. / Ñito Salas

Un cambio en el proceso de contratación de la Orquesta Filarmónica anula el puesto que ganó la joven Marina Peláez

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Hasta ahora para formar parte de la Orquesta Filarmónica de Málaga había que superar una audición y un año de prueba. Transcurrido ese tiempo, si la valoración del trabajo era positiva, el profesor se incorporaba a la plantilla como miembro de pleno derecho. Era el procedimiento habitual y el que cumplió, paso por paso, la malagueña Marina Peláez. La violinista ganó el año pasado entre 28 aspirantes la plaza convocada para ayuda de concertino (con obligación de concertino) y este diciembre el tribunal artístico de la OFM determinó por unanimidad que la joven merecía «continuar desempeñando su labor en la plaza conseguida por concurso público». Sin embargo, su estancia tiene fecha de caducidad. La Intervención General Municipal ha enmendado el proceso de contratación de la Filarmónica y le insta a convocar previamente una oferta pública de empleo, un cambio motivado por la adscripción del consorcio de la OFM al Ayuntamiento –y a sus sistemas de control– que por el camino deja en el aire la plaza que se adjudicó Marina Peláez con todas las garantías exigidas hasta la fecha.

La joven, de 28 años, ha puesto en marcha toda la maquinaria legal a su alcance para impedirlo. Porque ni ella ni ningún miembro del tribunal artístico que la valoró contaba con esta modificación en un fórmula mantenida durante 25 años –con arreglo al convenio colectivo de la OFM– y que se repite en todas las orquestas europeas. «Me senté en el tribunal absolutamente convencido de que era una plaza fija. Se hizo una convocatoria pública y se preparó una prueba escrupulosamente diseñada para ese fin», asegura el director titular de la OFM, Manuel Hernández-Silva, que manifiesta su apoyo expreso a la violinista. El maestro se muestra «respetuoso» con la Intervención –que se ha limitado a aplicar la norma– pero lamenta que hubiera un error «de origen» en el que «nadie reparó».

La malagueña, que dejó la Orquesta de Düsseldorf para regresar a su ciudad, tendría que volver a concursar para ser fija tras la modificación exigida por la Intervención Municipal

Tras formular una reclamación previa al consorcio de la OFM, la joven ha presentado una demanda al juzgado de lo social para solicitar el reconocimiento de derecho y de condición de personal laboral fijo al entender que se han cumplido los requisitos exigidos. Pero, con toda probabilidad, la resolución judicial no llegará antes de que finalice su contrato de un año, esta misma temporada.

Escrito al alcalde

Violinista en la Orquesta Sinfónica de Düsseldorf y tras varios años de formación en Alemania, Marina Peláez se presentó el pasado mes de mayo a la oferta convocada y publicitada por la Filarmónica para solista de violín primero (ayuda de concertino). Se hizo con la vacante «por unanimidad». «Finalizadas las audiciones, el director titular me preguntó si yo estaría dispuesta a renunciar a mi plaza en Düsseldorf para ocupar la plaza que acababa de ganar en Málaga. Le manifesté que sí, que deseaba regresar a mi ciudad y estar cerca de mi familia. Él me dijo que tendría un periodo de prueba de un año. Me pareció lógico, pues es el periodo que prevén todas las orquestas que conozco de Alemania. Además, coincidía con el tiempo de excedencia que me había concedido la Düsseldorfer Symphoniker», relata la joven en un escrito enviado al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre.

Desde su incorporación a la OFM en septiembre de 2018, Marina Peláez ha asumido el rol de concertino (la persona de mayor jerarquía después del director y la encargada de la ejecución de los solos) en varios conciertos de la Filarmónica frente al Mar y en la Temporada Lírica.

El propio regidor, según ha podido saber este periódico, se reunió con los interventores para buscar alguna solución sin resultado. De hecho, para ajustarse a la norma que ahora rige estas contrataciones, la Junta de Gobierno Local acordó a finales del pasado año lanzar una Oferta Pública de Empleo para el puesto de solista de primeros violines (ayuda de concertino con obligación de concertino), el mismo que Peláez desempeña. Un acuerdo por el que la joven ya ha interpuesto un recurso contencioso-administrativo.

Si quisiera optar a la plaza fija, la violinista debería volver a competir por ella en una audición. «Es la primera vez que a alguien que gana una audición o un concurso se le dice que tiene que repetirla porque su contrato era en realidad de un año. Habría que obligar a partir de este caso, lo que no puede ser es que la perjudicada sea Marina», lamenta el presidente del comité de empresa, Alberto Reig.

«Seguimos las normas de la Intervención General. Y lo que dice el interventor es que la conversión en indefinido no se puede hacer según las normas del convenio colectivo, como hasta ahora, sino que tiene que sacarse una oferta de empleo público», argumenta Juan Carlos Ramírez, gerente de la OFM. El cambio en el procedimiento se explica por la adscripción del consorcio de la orquesta al Ayuntamiento en el marco de la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local. Otras cuatro plazas de profesores de cuerda (que en este caso accedieron a la OFM por bolsa de trabajo) también podrían declararse nula porque, según la ley, tras dos años de contrato temporal, este no puede convertirse en indefinido como ahora sucedía.

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