Pastora Soler se reafirma en Málaga

Pastora Soler regresó anoche a Málaga, una tierra donde se siente «muy a gusto»./Hugo Cortés
Pastora Soler regresó anoche a Málaga, una tierra donde se siente «muy a gusto». / Hugo Cortés

No era su primera vez en el Auditorio, pero sí «la más especial». La cantante espanta los fantasmas del pasado con la potencia de su voz

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Lo gritó con todo el potencial de su garganta: «Aquí estoy». Una simple frase que en su voz dice más de lo que parece. Pastora Soler irrumpió en el escenario con todo un golpe de efecto en forma de canción, un tema con el que habla –sin nombrarlo– de su retirada temporal de los escenarios tras sufrir un episodio de pánico escénico. Agradece las muestras de apoyo («tanto cariño que me dieron cuando mis sueños se fueron»), reconoce sus ganas de escenario y confiesa: «Esta vez quiero ser yo». Una declaración de intenciones, alta y clara, con la que la sevillana comenzó, con 20 minutos de retraso, su concierto anoche en el Auditorio Municipal, su segunda actuación en Málaga en siete meses.

Con la primera, en el Cervantes, saldaba una deuda («con vosotros y conmigo misma») al ser el lugar donde se retiró de forma repentina de la música hace algo más de dos años. Con la de ayer, quería disfrutar de una tierra que siente como propia, como madre que es de una «boquerona» (su marido es el coreógrafo malagueño Francis Viñolo). No es su primera vez en este auditorio, «pero sí la más especial», dijo. Unas 3.000 personas la acompañaron en esta ocasión, un buen número que sin embargo dejaba algunos huecos a la vista en pista y gradas. Un lugar «grande» que ella quiso hacer «recogidito» para tocar a su público con su voz.

Pastora Soler se reafirma en el directo y saca garra para espantar los fantasmas del pasado a golpe de canción. «Esto son dos días y uno ya pasó», remarcó al cantar 'Vuelves a la vida', un tema vitalista que abre su disco 'La calma'. La de Coria del Río brilló (como el primer traje que lució de la diseñadora malagueña Carla Ruiz) con su privilegiada garganta en temas hechos a su medida, se marcó pasos flamencos sobre la tarima y se ganó los «oles» del público con su faceta coplera en 'Y sin embargo te quiero'. Se puso festiva con un remix de sus éxitos ('Dámelo ya', 'Corazón congelao', 'Bendita locura'…), emotiva con baladas como 'Contigo' y se mostró reivindicativa en 'Ni una más'. «En las relaciones no hay que aguantar ni esto», declaró haciendo el gesto con sus manos. Se acordó de su amiga y cantautora malagueña –«una de las mejores»– Vanesa Martín al interpretar su tema 'Perdóname' y subió al escenario a Mireya, la exconcursante malagueña de Operación Triunfo, que cumplía así su «sueño». «¡Bravo por ella! No sé lo que tenéis en esta tierra queno dejan de salir artistas», exclamó.

Al público –que hubiera agradecido pantallas gigantes junto al escenario para seguir el concierto desde las gradas– lo tenía ganado de antemano. A la tercera canción ya se puso en pie, y la escena se repetiría una y otra vez. Aplausos que ella recibía con los brazo abiertos y un «gracias» constante. En Málaga se sentía «muy a gusto». Tanto que bajó a la pista y se mezcló con la gente para cantar 'La mala costumbre' en la recta final del concierto. Porque estar cerca de los suyos es una buena costumbre que no se debe perder.

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