Todas las mujeres de Sophie Auster

Sophie Auster llenó por completo el Centro Cultural Provincial María Victoria Atencia./GERMÁN POZO
Sophie Auster llenó por completo el Centro Cultural Provincial María Victoria Atencia. / GERMÁN POZO

La cantante estadounidense encandila al público malagueño con su repertorio

FERNANDO MORGADOMÁLAGA

El calor hizo que se desplegaran algunos abanicos en el patio de butacas del Centro Cultural Provincial María Victoria Atencia de la calle Ollerías momentos antes de que Sophie Auster subiera a las tablas. Quizá fuese la gran afluencia de público la que caldeó el ambiente, pues la sala estaba llena por completo para ver a la hija del escritor Paul Auster presentar su nuevo disco, 'Next Time', el cuarto ya de su carrera. Habría que preguntarle a la propia cantante si le molesta que sea imposible encontrar cualquier referencia a su música sin un apunte sobre sus progenitores –su madre es la afamada escritora Siri Hustvedt–. Aunque también habría que cuestionarse cuánta atención extra recibe por la misma razón. El caso es que anoche la estadounidense de 31 años demostró que 'Next Time' es su apuesta más decidida hasta la fecha por llegar lo más lejos posible en su carrera musical.

Visto lo visto en Ollerías, no cuesta imaginar a Auster y a su banda –con tres integrantes españoles– sonando en recintos más grandes. Desde luego la voz de Sophie da para mucho. La ventaja de tenerla tan cerca es que en cualquier momento el espectador se podía cruzar con la mirada de la joven neoyorkina a escasos metros, una prueba de resistencia para cualquier corazón. Auster, todo sensualidad, domina la escena como nadie y se transforma por momentos en todas esas mujeres a las que ha homenajeado en su nuevo trabajo. Ella cita a Dusty Springfield, pero también parece tener referentes más cercanos como St. Vincent o Jenny Lewis.

Las canciones de 'Next Time' ocuparon gran parte del repertorio, aunque la banda se arrancó con la potente 'On My Way', de su disco 'Dogs and Men'. Los destellos plateados del traje que vestía la cantante junto con el ritmo de 'Missing' transportaron a la audiencia a una época en la que las divas del pop eran más parecidas a Auster que a Beyoncé o Katy Perry, mientras que en la dulce 'Mary Jane's' cantó a su par de zapatos favoritos y a los recuerdos asociados a ellos.

Para 'Rising Sun' se colgó la guitarra después de un buen rato moviéndose sin parar por el escenario. A esta le siguió la preciosa 'Let it Be Spring' y poco después dos versiones: 'Cool Cat' de Queen y 'Take Me Home' de Tom Waits. El final de la fiesta, cómo no, fue con la gamberra 'Mexico'.