Miguel Poveda celebra treinta años de carrera

Miguel Poveda, en pleno éxtasis musical la pasada noche del viernes en Starlite. /Antonio Paz
Miguel Poveda, en pleno éxtasis musical la pasada noche del viernes en Starlite. / Antonio Paz

El cantaor barcelonés llevó a Starlite su espectáculo donde conmemoró tres décadas de discos y directos

ALEJANDRO DÍAZ

El tiempo pasa volando. Es un decir, pero también el título del último trabajo de Miguel Poveda. Con él, el de Barcelona conmemora sus treinta años de carrera y esa sensación como de arena que se escurre entre los dedos de las manos.

Es también lo que debieron sentir, de forma más condensada, el público que el pasado viernes abarrotó el Starlite para mostrarse entregados, desde el principio, a Poveda. Que las dos horas de concierto pasaron volando. Porque el barcelonés estuvo especialmente inspirado y le dio al público todo lo que le pidió.

La primera ovación de la noche fue tras la interpretación de su primer tema del espectáculo: 'Yo quiero ser libre', mucho más que una declaración de intenciones de lo que quedaba por venir.

De forma canónica y tras dicha primera canción, Miguel Poveda se dirigió desde el escenario a todo el auditorio marbellí. Era su tercera actuación en el Starlite. Treinta años en la música y tres Starlite. ¿Quién no los firmaría?«Estoy muy feliz de volver a Starlite, que ya es mi familia; he vivido noches muy bonitas aquí como artista, pero también como invitado de la Starlite Gala y como espectador de grandes conciertos, y es en esta casa donde quiero estar esta noche con las canciones que he elegido para el concierto», declaró Poveda a un público que desde que pisó el escenario ya lo tenía en el bolsillo.

Tras desgranar una gran parte de sus éxitos en la primera parte del repertorio, Miguel Poveda se retiró. En el escenario había movimiento. Y tanto que lo había. Poveda volvió ataviado con un nuevo traje... Y muchas colaboraciones. El escenario se convirtió de repente en un 'tablao' donde el flamenco más puro en sus distintos palos tomó el protagonismo.

Se fue el de Barcelona por peteneras. Pero también por guajiras, soleás y catiñas. Con la revisión del popular 'Voy a perder la cabeza por tu amor', Poveda desató los aplausos de un público puesto en pie. Hubo quien dudó de si aquello, apoteósico, había sido el final. Pero nada más alejado de la realidad. Poveda quería celebrar su treinta aniversario en la música por todo lo alto en la calurosa noche marbellí de agosto. Y no pareció falto de energías cuando, tras la clásica petición de los espectadores de «otra, otras» y de que vibrase toda la platea y la tribuna por las pisotadas del respetable, Poveda volvió a pisar el escenario.

Nueva ronda de aplausos en una de las jornadas en las que la comunión entre público y artista mejor cuajó en esta temporada estival del Starlite. El barcelonés, ya en los bises, cantó 'Carta a Regino Sáinz de la Maza', una adaptación de Federico García Lorca, su «guía espiritual». Continuó con 'No me encontraron'. Ahora sí que parecía haber llegado el final, pero aún tuvo energía Poveda para un último bis. 'Dame la libertad'. Existe un proverbio en latín de la época romana que rezaba: 'Fugit irreparabile tempus'. Sin embargo, Gardel ya dijo que veinte años no son nada. Al parecer, treinta tampoco. Que sean muchos más, Poveda.